MEDIDAS EDUCATIVAS PARA PREVENIR LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER

 

 LÍNEAS DE TRABAJO EN EL CAMPO EDUCATIVO

 

La escuela es determinante en la formación de la personalidad del alumnado, y transmite el sistema de creencias que condiciona las conductas. Si en la sociedad hay actitudes sexistas, la escuela debe prestar mucha atención en eliminarlas y erradicarlas.

Hace tiempo que las ideas de Rousseau con respecto a la mujer, las expuestas en el capítulo V del “Emilio”  han sido superadas. Este capítulo titulado “Sofía”, es lo contrario de la educación sustentada para Emilio, ya que según él la educación femenina debe estar supeditada a la masculina, porque poseen naturalezas diferentes. Hoy, en pleno siglo XXI, esta teoría no se sustenta, porque nadie duda de la igualdad entre hombres y mujeres, del poder de  la educación para  eliminar las desigualdades debidas a las costumbres y a los prejuicios, y  en ningún caso, la mujer es considerada inferior al hombre. Esta es la misión fundamental de la educación, educar a las personas en igualdad, y al transmitir los valores, las creencias, tener mucho cuidado en eliminar aquellas que violen estos principios.

El sistema de creencias sexistas es el factor clave en la aparición del sexismo, discrimina a las mujeres y legitima la utilización de la violencia. Las políticas públicas hasta ahora sólo han puesto parches y no se han ocupado seriamente de este tema y en realizar una prevención eficaz contra este tipo de violencia.

La nueva Ley de Educación incide en el tema de igualdad entre hombres y mujeres bien como uno de los fines del sistema educativo, haciendo referencia en todos los niveles a la resolución pacífica de conflictos y en el respeto a la igualdad de sexos, a la formación inicial y permanente del profesorado sobre este tema. En este sentido, se potencia la escuela inclusiva,  ofrece el espacio para lograr el reconocimiento del derecho de todos a pertenecer a una comunidad, a construir una cultura y una identidad, a educarse en las instituciones reconocidas cualquiera que sea el medio social, la cultura, la ideología, el sexo, la etnia o discapacidad ya sean físicas, intelectuales, sensoriales o sobredotación intelectual. Si se quiere  conseguir  la escuela  inclusiva, entonces, se requerirá un trabajo sobre el desarrollo integral de la persona, basado en la igualdad. Sus principios son: aprender a conocer, aprender hacer, aprender a vivir juntos y aprender a ser.

El sistema educativo  debe de  tener una política educativa explicita, espacios físicos adecuados, modelo abierto y flexible, profesionales preparados para la atención a la diversidad, y un diseño curricular que permita a todas las alumnas y alumnos desarrollarse integralmente.

Y en una escuela inclusiva, donde el principio de atención a la diversidad es fundamental y uno de los pilares de la filosofía engendradora,   debe fomentar la prevención de la violencia contra las mujeres, eliminando las actitudes sexistas como una de las causas de esta violencia.

Para trabajar específicamente la prevención de la violencia contra las mujeres en el campo de la educación, se han seguido principalmente dos líneas de trabajo: la primera engarzada en la línea de la educación en valores, eminentemente práctica, como lo ha hecho el Gobierno de la Rioja, Aragón o Andalucía, y la segunda, basada en la detección precoz de situaciones de violencia, de reciente implantación en España, desarrollada en el programa piloto Nahiko, del Instituto Vasco de la mujer o el Instituto de las Islas Baleares. Concretamente la primera línea de actuación es la más conocida y utilizada porque la segunda está iniciándose.

Actualmente, y después de varios años de trabajo en educación en valores, existe gran dispersión de estrategias para erradicar la violencia hablando de educación para la convivencia, valores democráticos, violencia de género u otro tipo de fragmentación de violencia como violencia escolar, violencia familiar, violencia contra minorías étnicas, violencia entre iguales, violencia doméstica, etc. En todas estas estrategias surge una pregunta que invita a la reflexión: ¿Son las  violencias contra las niñas y las mujeres siempre condenables? A esta pregunta la contestación categórica es afirmativa, la violencia siempre es condenable y se debe exigir en todos los foros una condena contra la violencia y el cumplimiento de los derechos humanos, porque los actos violentos llevan a atentar contra la dignidad de la persona.

Condenando siempre la violencia, basándose en la dignidad de las personas y defendiendo los derechos humanos es preciso mencionar una investigación-acción que se ha desarrollado en Alemania, Dinamarca, Italia, España y México con 2000 alumnos y alumnas de 9 a 18 años, con 125 profesores y durante dos años académicos. La investigación se titula: “Presente sin violencia. Construir una cultura de Paz”.

Las discusiones iniciales revelaban la existencia de situaciones problemáticas, discriminatorias en función del género y la necesidad de diseñar un plan de acción para la práctica educativa. El proyecto llevado a cabo tenía los siguientes contenidos: a) masculinidades y género; b) sexualidad y preferencia sexual, c) la violencia en la vida cotidiana, d) la violencia sexual, e) la educación sentimental, f) interculturalidad, g) género y violencia, h) género y xenofobia, i) familias, j) relaciones de poder y violencia y k) cultura de paz.

La metodología para realizar este proyecto ha sido adaptada a las condiciones de cada Centro y según el grado de implicación del Claustro con el desarrollo del programa establecido,   trabajando varios profesores y varias profesoras desde sus áreas en el mismo grupo de clase, o  en otras ocasiones,  ha sido un solo profesor/a. Así mismo los contenidos desarrollados se han adaptado al contexto y al entorno. El objetivo último de dicho Proyecto era incorporar el conflicto como dimensión curricular y construir una cultura de paz centrada en la abolición de las relaciones de poder entre géneros y la convivencia de las personas, erradicar la injusticia y la insolidaridad para lograr la felicidad y la convivencia en armonía. Entre las conclusiones más relevantes, se encuentran las siguientes:

“La evaluación de este proyecto ha puesto de manifiesto que es posible la toma de conciencia de cuales son nuestras formas de expresión de violencia entre adolescentes, como primen estadio para el desarrollo de habilidades en la resolución de conflictos.

 El 49% del alumnado ha mejorado sus concepciones sobre la violencia de género y la interculturalidad (el porcentaje es mayor en nuestro país: el 51,2% del alumnado). Y el cambio es superior en los chicos que en las chicas, como reflejo de quienes ejercen mayoritariamente la violencia. Hay una tendencia común-y preocupante- en los países europeos como es la reivindicación de las chicas adolescentes de la violencia psicológica- a pesar de conocer los efectos que produce-como un signo de igualdad con los adolescentes varones.

 En consecuencia, las políticas de igualdad deben lograr que los adolescentes asuman valores tradicionalmente asignados a mujeres: ética del cuidado, solidaridad, ausencia de competitividad y agresividad, y expresión de sentimientos como el amor. Hemos de favorecer que la población asuma comportamientos, actitudes y valores liberadores frente a los que generan opresión”.

Ignacio G. de la Rosa y Juan Manuel de la Cruz (1998) en el artículo: “Adolescentes un poco más felices”, después de detectar las opiniones de más de un centenar de adolescentes sobre la distribución de los roles domésticos y el cuidado de las demás personas, enmarcaron las opiniones dadas  dentro de una ideología patriarcal de la masculinidad; pero tras el trabajo educativo realizado por los autores empezaron a detectar cambios en las ideas más estereotipadas.

Estos resultados son esperanzadores porque demuestran la eficacia de la educación en la eliminación de los prejuicios y en la prevención de la violencia, de la posibilidad de atajar esta lacra de la sociedad que afecta a la mitad de la humanidad. 

Hoy es inaplazable al analizar la sociedad y ver las muertes que produce la violencia contra la mujer, muertes que sólo son la punta del iceberg de la tragedia de muchas mujeres, la incorporación de programas que aborden la violencia de género eliminando actitudes sexista de la escuela,  pero no como un área transversal  sino integrados plenamente en el currículo. Además como la violencia se aprende, se podrá prevenir conseguir el objetivo final, la eliminación total de las desigualdades, y la erradicación de la violencia contra las niñas y las mujeres.

 

 MEDIDAS EDUCATIVAS

 

La violencia contra la mujer es una realidad social y es necesario trabajar desde la educación para eliminarla. Analizando varias propuestas y programas de educadores, así como algunas de las investigaciones citadas anteriormente podemos enumerar las siguientes medidas educativas:

a)     Medidas para erradicar actitudes de violencia sexista sensibilizando a la comunidad escolar.

b)    Haciendo prevención sobre el maltrato doméstico y las agresiones sexuales, formando profesionales sensibles con este tema.

c)     Sensibilizando a la Comunidad Escolar en el principio de igualdad de oportunidades entre hombre y mujeres, divulgando materiales sobre coeducación, promoviendo una presencia equilibrada de mujeres y hombres.

d)    Incorporando en los proyectos de formación de profesores cursos específicos en coeducación.

e)     Promoviendo proyectos coeducativos en los Centros.

f)     Asesorando al alumnado sobre la orientación académica y profesional de manera  no sexista, potenciando los intereses, las capacidades, la motivación, independientemente del sexo de la persona orientada.

g)     Revisando los contenidos curriculares, haciendo visibles a las mujeres y su presencia a lo largo de la historia, analizando los libros de texto, el lenguaje utilizado, etc.

h)    Eliminando las actitudes sexista entre las interacciones en el aula entre profesorado y alumnado y entre el mismo alumnado.

i)      Estableciendo una Asesoría específica sobre Igualdad de Oportunidades, ocupada en observar, asesorar, potenciar programas, evaluar resultados, en definitiva, velar para que este principio de igualdad sea real. En algunas Comunidades Autónomas ya existe esta Asesoría, pero sería deseable que se universalizase.

La catedrática María José Díaz Aguado desde 1977  ha realizado una serie de investigaciones con el objetivo de conocer si se ha superado el sexismo y la violencia de género entre los/las adolescentes y desarrollar programas educativos para favorecer la construcción de la igualdad. Después de analizar los resultados obtenidos  afirma que para prevenir el sexismo y favorecer la igualdad se deben de dar las siguientes condiciones:

1º Incluir la lucha contra el sexismo y la violencia hacia las mujeres en el currículo escolar.

2º Favorecer la construcción de una identidad propia y positiva que permita a los/las adolescentes descubrir lo que quieren ser.

3º Orientar la intervención hacia los casos de riesgo ayudándoles a desarrollar habilidades para luchar contra el abuso y la exclusión desde las relaciones que se construyen en la escuela.

4º Favorecer el trabajo cooperativo

5º Integrar la lucha contra la violencia sexista dentro de una perspectiva más amplia: la defensa de los derechos humanos.

6º Ayudar a que comprendan la naturaleza de la violencia doméstica las condiciones que incrementan el riesgo, cómo empiezan, como evolucionan

7º Desarrollar habilidades alternativas a la violencia.

8º Integran la intervención que se realiza en la escuela en todos los ámbitos de socialización del alumnado, en la familia, en el ocio, en el grupo de iguales.

María José Díaz con el grupo de investigación realizaron un programa, evaluado positivamente, con la  inclusión de actividades como:

1º Construcción de la igualdad, desarrollando habilidades de comunicación, discusión con grupos heterogéneos.

2º Construcción de los Derechos humanos en el ámbito público y en el ámbito privado.

3º Detección del sexismo en el lenguaje, en la publicidad.

4º Representación de la violencia con videos, discusiones.

5º Investigación cooperativa de la violencia contra la mujer y una sesión de la discusión final sobre la integración de los temas tratados en la propia identidad.

La autora de este libro, Pilar  Sánchez Álvarez, realizó el curso 2006-2007 un programa en un Instituto de Murcia, titulado “Taller de Empoderamiento” cuyos objetivos eran:

 1º  Concienciar de las desigualdades existentes entre hombres y mujeres insistiendo en el derecho a la Justicia (tomar conciencia de todos los factores que influyen sobre la vida de las personas)

2º Fomentar  la autovaloración del alumnado para ganar poder de decisión sobre su propio destino.

 

Las  actividades  realizadas con el alumnado para la consecución de los objetivos fueron:

1º Trabajar los Derechos humanos. Se entregó un díptico de los Derechos Humanos con una ficha de trabajo. Se realizó una actividad sobre ellos.

2º Se proyectó un video sobre violación de derechos humanos, especialmente la violencia sobre la mujer, realizado por el alumnado del Instituto colindante.

3º Se impartió una charla de 15 minutos sobre la violación de los derechos humanos con las mujeres entregando un informe elaborado por el Departamento de Orientación. “Sensibilizar  sobre  la situación de la mujer en el mundo.”

Se  trabajó este apartado:

Buscando situaciones en el mundo sobre desigualdades de la mujer a través de  revistas, o bien por Internet.

Presentando documentales sobre explotación de la niñas en algunos países.

 Reflexionando sobre la violación de los derechos humanos que supone la violencia de género, con reportajes, películas o material fotográfico.

4º Se realizó un mural con frases elaboradas por el alumnado contra la violencia hacia las mujeres.

5º Se trabajó una ficha de autoconcepto y autoestima en el aula.  Se realizó ejercicios de autoconfianza. Se potenció estados de ánimo positivos.

Los resultados de este taller, una vez realizada la evaluación de los profesionales de la enseñanza, tutores y tutoras, así como del propio alumnado, fueron positivos.

Marina Subirats, (1998) al hablar de la Igualdad de Género y Educación, propone la es necesidad de  actuar desde la sociedad civil, desde el profesorado, desde las familias y desde las instituciones para conseguir la igualdad. Propone:

1º Hacer el máximo esfuerzo para que niñas y niños vayan a la escuela, al menos en las edades de escolarización obligatoria.

2º Afirmar que niñas y niños acudan a los mismos centros educativos y compartan las mismas aulas.

3º Promover el acceso de las niñas en igualdad de condiciones a todas las formas de cultura, conocimientos, actividades, recursos, juegos deportes, etc. a los que tienen acceso los niños.

4º Analizar los elementos de poder y autoridad, de uso de lenguaje, de uso de los espacios y los tiempos, los libros de texto, el currículo oculto, las formas de deporte, etc. presentes en los Centros Educativos.

5º Establecer un plan de trabajo para modificar las pautas sexistas.

6º Modificar la distribución de poder en los centros.

7º Rescatar e introducir sistemáticamente la figura de mujeres que tuvieron relevancia en algún ámbito de la cultura o la sociedad

8º Rescatar  e introducir sistemáticamente elementos característicos de las tareas de género. Eliminar los estereotipos de género en la elección de estudios profesionales.

9º Enseñar a las niñas a participar con eficacia en los juegos y deportes típicamente masculinos.

10º Reconsiderar toda la cultura escolar a la luz de valores tradicionalmente femeninos.

Esta profesora resume todo lo anterior en: “que las niñas y los niños tengan los mismos recursos y oportunidades para su educación y que vayan desapareciendo las barreras de género, que prescriben o prohíben unos comportamientos y otros en razón del sexo.”

Cuando se pretende trabajar la igualdad de hombres y mujeres se debe tener en cuenta que los contenidos debe estar relacionados  con la identidad, el género, las relaciones de género y estructuras de poder, la construcción sociocultural del sexo y género, las masculinidad y feminidad, su relación con la desigualdad, roles y socialización, agentes de la socialización. También es interesante conocer las teorías feministas,  la relación de salud y mujer,  y sobre la violencia hacia la mujer, la génesis de esta violencia, consecuencias del maltrato,  o tipos de violencia.

 En el campo de la educación sería necesario adquirir competencias como la habilidad para detectar problemas en los que incida la categoría de género, la capacidad de integrar la perspectiva de género en el ámbito de la educación, capacidad para trabajar en grupo y de modo cooperativo, competencias de análisis en el espacio y organización escolar, etc. Pero ante todo, se necesita sensibilización hacia este problema, reflexionar sobre él  y estar en disposición para cambiar la sociedad transformando los prejuicios y los estereotipos sexistas  

Miguel Bazdresch (1998): escribe: “Educar es un acto y un proceso, mediante el cual las generaciones adultas proporcionan a las generaciones de niños y niñas la oportunidad de conocer y apropiarse de los ideales, la identidad, los valores, las costumbres, los conocimientos y las creencias (toda la cultura) de la sociedad en que viven. Es un proceso interior de cada persona del cual sólo ella es responsable… mediante el cual se construye el propio y personal sentido de la vida, del mundo y de sí misma… y adquiere la capacidad de transformar (enriquecer y modificar) ese sentido por si misma y junto con sus contemporáneos.”

El mismo autor define el currículum oculto de género como el conjunto interiorizado y no visible, oculto para el nivel consciente, de construcciones de pensamiento, valoraciones, significados y creencias que estructuran, construyen y determinan las relaciones y las prácticas sociales de y entre hombre y mujeres.

Este currículo oculto de género está presente en todas las culturas, está dentro y fuera de la persona y de las instituciones. Al estar formando parte de la cultura juega un papel esencial en la socialización de los niños y de las niñas.

Las bases de este currículo oculto de genero, según Ann Iovering y Gabriela Sierra,  están en el androcentrismo (la percepción profunda de que la cultura y la historia se han vivido, estructurado y comprendido desde la visión masculina en diferentes ámbitos), el esencialismo ( racionaliza y legitima la creencia de que la naturaleza biológica es la que determina lo que es natural/antinatural entre los hombres y las mujeres y la polarización de género) y la polarización de género (es hacer de la percepción histórica de la diferencia entre  los hombres y las mujeres es  el organizador para la vida social, para la expresión de los sentimientos y para la experiencia erótica). 

Estas autoras Ann Iovering y Gabriela Sierra, afirman que este currículo oculto de género esta íntimamente relacionado con la educación formal y no formal, y que es mediante la educación como se instaura.  Afirman: “queremos ahora resaltar (hacer visibles) las consecuencias en la formación de las personas si los maestros y las maestras no son conscientes de su capacidad de reproducir valores, actitudes, conductas y habilidades sociales sin la crítica necesaria para que la educación sea verdaderamente un apoyo para la transformación de la sociedad”

Esa transformación social debe estar exenta de creencias sexistas, de actitudes peyorativas hacia la mujer, donde todos y todas sean iguales.

Hoy se afirma la  no existencia  del sexismo en la educación, que eso era cosa del pasado, pero ya hemos indicado anteriormente  los trabajos de investigación y los artículos que se ocupan de este tema porque es un hecho de plena actualidad y una triste realidad.

Desde este contexto, se puede  encontrar   preguntas,  en ocasiones y aparentemente  sin respuesta alguna, como: ¿Es que no se ha superado el sexismo? ¿Es que las mujeres siguen buscando más cotas de igualdad y esto perturba a los hombres? ¿Es que el hombre no se ha adaptado a los cambios en la sociedad?   ¿Debe la educación plantearse de nuevo estos temas? ¿Se debe caminar hacia una educación no sexista? ¿Se plantea el profesorado estos temas? ¿Se ha reflexionado sobre el origen de la violencia contra la mujer? ¿Se limita la sociedad sólo a condenar hechos aislados y no entrar a preguntarse por las causas de esta violencia? ¿Relaciona el profesorado la violencia con esas actitudes sexistas?

Sandra Araya Umaña, (2004) profesora de la Facultad de Ciencias de la Educación de Nicaragua, afirma: “El reconocimiento de las expresiones del sexismo comporta un desafío educativo en la medida que la educación debe contribuir a su superación. La tarea es compleja pues la educación es parte de un proyecto global y, por ende, es imposible separarla del contexto social en el que se inserta. Sin embargo, los cambios operados en las últimas décadas en la condición de las mujeres, así como la inclusión de la equidad en la agenda nacional e internacional, obligan a un replanteamiento del devenir de los sistemas educativos. Es en este sentido que las actitudes y las creencias de los y las docentes deben ser revisadas con el fin de que (re) descubran el carácter construido de lo considerado como natural para que así visualicen las desigualdades que encubren estas naturalizaciones. La herramienta analítica que provee esta reconstrucción, es la categoría del género en la medida que constituye una nueva veta teórica en la explicación de la desigualdad de las mujeres.”. Sin ninguna duda, esta autora reclama una educación liberada de actitudes sexistas que emponzoñan la sociedad.  

El sexismo, presente en la sociedad actual de forma sutil, es una forma de discriminación que utiliza al sexo como criterio de atribución de capacidades, valoraciones y significados creados en la vida social. Es decir, y según la profesora de la Universidad de Buenos Aires, Graciela Morgade (2001),  la sociedad ordena la realidad en dos cajones que respectivamente se señalan “esto es lo femenino” “esto es lo masculino” y, al igual que otras formas de discriminación, tiende a encorsetar a las personas en parámetros impuestos.

Hoy en nuestra cultura está conseguida la igualdad legal pero dista mucho la igualdad real. La diferenciación sexista afecta a las mujeres y a los hombres, pero es la mujer la ocupante del rango inferior. Marina Subirats (1999) afirma que fue la distinción teórica entre sexo y género, introducida en la década del 70 por los estudios feministas, (como pudimos explorar en el capitulo segundo de esta obra) la que colocó las particularidades de lo femenino en el sistema educativo e inició con ello un nuevo debate acerca del papel que cumplía la educación en la perpetuación y reproducción de las desigualdades entre mujeres y hombres. Y Marta Lamas (1999) escribe que el género es el conjunto de ideas, representaciones, prácticas y prescripciones sociales que una cultura desarrolla desde la diferencia anatómica entre los sexos, para simbolizar y construir socialmente lo que es propio de los hombres (lo masculino) y lo que es propio de las mujeres (lo femenino)

La modificación de los libros de texto, los cambios en el lenguaje, la modificación del currículum, entre otras, el vigilar las ilustraciones, el dar normas, el imponer leyes no basta, no es suficiente para conseguir la Igualdad.

 Para construir una sociedad más justa e igualitaria se debe reformar el currículo potenciando la corresponsabilidad en la vida familiar, la convivencia interpersonal y la ética del cuidado de la casa, atención a menores, a mayores.

Una política de igualdad va más allá de la precisión gramatical de género, implica esto, pero a la vez actuaciones de socialización en edades tempranas, una orientación profesional y escolar atendiendo a sus capacidades y motivaciones y no a su sexo. Pero sobre todo, es necesaria la concienciación del profesorado.  Araya (2001) ve la necesidad de un profesorado crítico y reflexivo acerca de las prácticas sexistas que imperan en la educación para así poder transformarlas.

 Pero alguna parte del profesorado no percibe esta necesidad y cuando se le pregunta si trata por igual a niñas y a niños, su respuesta es afirmativa; no tienen conciencia de transmitir esas actitudes sexistas en el aula, y cada vez es más necesario sensibilizar y formar al profesorado para conseguir una educación igualitaria no sólo en oportunidades sino en resultados.

 

 

 

HACIA UNA ORIENTACIÓN NO SEXISTA

 

Una vez convencidos de la necesidad de educar y orientar de manera no sexista, es necesario sentar las bases de un Plan de Orientación Académico Profesional no sexista, donde se pueda asesorar de manera libre de convencionalismos y prejuicios que impidan desarrollarse plenamente como personas en una sociedad avanzada como la actual.

La autora de este trabajo: Pilar Sánchez Álvarez, ha elaborado un  Plan de orientación cuyos objetivos eran:   

-       Desarrollar y fortalecer la  igualdad de alumnos y alumnas

-       Prevenir actitudes violentas que rompan dicha igualdad

-       Realizar una orientación no sexista

-       Hacer que el alumnado tome decisiones sobre su futuro sin sesgo sexista  

 

Para alcanzar dichos objetivos sería necesario realizar las siguientes actividades:

A)   Un análisis profundo sobre el concepto de Orientación Educativa

B)   Un estudio del concepto de Orientación no Sexista

C)   Un test de preferencias profesionales a todos los alumnos de cuarto curso de  Educación Secundaria Obligatoria

D)   Entrevista individual con el alumnado de ESO con un cuestionario preparado por niveles

E)    Tareas realizadas en los ámbitos de :

  1. La tutoría: Prevención de violencia y orientación no sexista
  2. La familia: Trabajar la igualdad y sensibilizar a todos y todas de este derecho. 

Desde los inicios de la orientación, entendida esta como un proceso de ayuda en el ámbito escolar, personal y profesional, ésta última, la orientación académica y profesional ha constituido un aspecto importante de la misma, y en ocasiones, se ha confundido con la labor del orientador, limitándose a la información sobre estudios y profesiones.

 Pero lo que parece fundamental conseguir  en el campo de lo laboral y profesional:

A)     Ofrecer a las personas una preparación suficiente que les permita, por un lado, incorporarse a la vida activa directamente desde cada uno de los niveles del sistema educativo, y por otro, adaptarse rápidamente, con el menor coste posible, a las situaciones emergentes provocadas por la evolución de la economía y a los cambios laborales y profesionales

 

 B)     Organizar un sistema fluido y flexible, que se pueda recorrer por diversos caminos y en el se pueda entrar por más de una vía intentando dejar siempre una puerta abierta para las personas que decidan o necesiten volver a completar su formación académica o profesional. En este sentido, intenta enlazar el mundo académico con el laboral creando canales de comunicación y colaboración y espacios comunes.  

La Orientación escolar es, desde le punto de vista del alumno, un derecho que ha de concretarse y garantizarse en un conjunto de servicios y actividades que el Sistema Educativo debe ofrecer. Su principal desarrollo tiene lugar en el ejercicio de la función tutorial, en el nivel de secundaria, su contenido ha de verse complementado con el de orientación profesional.

Los responsables de la orientación en los centros educativos, Departamento de Orientación y tutores, han de colaborar, provocar y esforzarse para crear las condiciones adecuadas a fin de que los alumnos reciban, durante el período académico que abarcan dichas enseñanzas, una adecuada educación en el campo  de lo socio-laboral y profesional y una orientación que pueda ayudarles y prepararles para transitar con éxito y facilidad por el mundo académico y profesional e integrarse a la vida ciudadana.  Pero esta orientación no puede ser discriminatoria, es decir, debe  realizarse una orientación no sexista, donde se potencie la igualdad de oportunidades y se garantice a todos y todas el derecho fundamentad de la igualdad.

Es necesario diseñar intervenciones educativo-orientadoras que permitan al alumnado desarrollar destrezas, aptitudes y habilidades para capacitarlos a abordar con efectividad la variedad de las ocupaciones y papeles de su vida adulta, sin distinciones de sexo.

Esta orientación profesional no discriminatoria exige, según en Ministerio de Educación:

“1º Garantizar la igualdad de oportunidades para los chicos y la chicas en el acceso a todas las formas de enseñanza y a todos los tipos de formación con el fin de hacer posible que todas las personas desarrollen plenamente sus aptitudes.

2º Ayudar a las/los jóvenes a elegir libremente, y no por la imposición de valores sexistas, el tipo de empleo o de carrera que mejor se adapte a sus aptitudes y aficiones y que respondan tanto a sus necesidades como a la demanda económica de la sociedad

3º Preparar a los chicos y chicas en su incorporación a la vida activa:

a) para asumir las responsabilidades domésticas y parentales

b) para que dominen y hagan frente a los problemas que plantea la vida cotidiana

a)     para participar activamente en la vida académica y en la vida de la comunidad”

Monserrat Grañeras; Ricardo Lamelas; Amalia Segalerva; Elena Aguilar; José Luís Gordo y Julia Molinuelo (1997) en la investigación: “Catorce años de investigación sobre las desigualdades en educación en España” en el campo definido sobre  la investigación educación y género afirman que las diferencias en la elección de estudios por razón de sexo, influye las variables personales y también las contextuales.

La autora Pilar Sánchez Álvarez (2002) en el  libro “Orientación sin adjetivos”  confirma que las elecciones de las materias optativas en Secundaria, las elección de los bachilleratos, como la de los ciclos Formativos al terminar cuarto de Educación Secundaria Obligatoria están íntimamente unidas a la variable sexo y a las expectativas personales y familiares.

En el año 1988, El Ministerio de Educación Cultura y Deporte editó una Guía didáctica para una orientación no sexista cuya finalidad era ofrecer al profesorado un recurso, tanto teórico como práctico, para que le ayudase a reflexionar personalmente y a transmitir sus experiencias al alumnado.

Se analizaba en esos momentos la situación de la mujer en la educación, la familia y el trabajo para sentar las bases de lo que debería ser una orientación no sexista .Así mismo establecía la importancia de los orientadores en esta tarea y su influencia en los tutores.

Los programas de Orientación profesional no sexista es una tarea que implica a varios sectores:

v familiar

v empresarial

v medios de comunicación

v al ámbito educativo: profesores, editoriales, personal no decente

v al ámbito individual...

Se debe plantear como un proceso continuo que debe iniciarse en los primeros cursos y  debe extenderse a todas las etapas  hasta su inserción laboral. Pero esta labor orientadora no debe acabar en esa inserción laboral. La complejidad del mundo profesional en la actualidad, los cambios de lugar de las personas, así como los cambios laborales es una de las características de la sociedad actual. Esta movilidad debe de tener respuesta y ésta debe de proporcionarla los profesionales de la orientación tanto escolares como los profesionales.

 

PROPUESTA PARA LA IGUALDAD DE GÉNERO EN LA POLÍTICA DE COOPERACIÓN ESPAÑOLA.

 

En   el párrafo 41 de la Plataforma para la Acción de Beijing se expone:

“El avance de las mujeres y el logro del objetivo de igualdad entre mujeres y hombres son temas de Derechos Humanos y condición para la justicia social y no debería verse aisladamente como un tema de mujeres. Son la única vía para construir una sociedad desarrollada, justa y sostenible. El empoderamiento de las mujeres y la igualdad de género son prerrequisitos para lograr la seguridad política, social, económica, cultural y medioambiental de todos los pueblos.”

En la última década, y sobre todo a partir de la IV Conferencia Mundial de las Mujeres celebrada en Pekín en 1995, hay un consenso internacional sobre la necesidad de promover la igualdad entre hombres y mujeres para el desarrollo centrado en el ser humano.

Es decir, en política internacional se consensúa la igualdad de sexos para el Desarrollo, y en 1991 España ingresa en el comité de Ayuda al Desarrollo de la organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico y participa en el grupo de trabajo “Mujer y Desarrollo” que en 1998 cambia de nombre para llamarse “Para la igualdad entre mujeres y hombres.”

Este comité ha elaborado varios documentos de gran calidad  y, entre los dignos de mencionar, se encuentra: “La Cooperación para el Desarrollo en los albores del siglo XXI” y las directrices marcadas para la igualdad entre mujeres y hombres y el empoderamiento de la mujer en la Cooperación para el Desarrollo. Entre estas directrices se propone introducir esta línea de actuación en la formulación de políticas, en las estructuras institucionales, en el proceso de toma de decisiones.

España ha ratificado los tratados Internacionales sobre Derechos humanos y  lograr la igualdad de género es fundamental para luchar contra la pobreza, porque limitan la capacidad de mujeres y niñas para superarla, porque constituyen el 70% de la población que vive en la pobreza, representando dos tercios de las personas analfabetas, y tienen limitado el acceso a la educación, a la salud, a la vivienda en los países subdesarrollados.

Pero a pesar de esta ratificación, de las políticas de Igualdad, si analizamos los contenidos curriculares se mantiene la invisibilidad femenina y los modelos femeninos así como las aportaciones en el avance social. Prevalecen actitudes y valores sexistas que provocan violencia contra las mujeres. Hay discriminaciones laborales con mayores tasas de desempleo, subempleo o bien trabajando en la economía sumergida. Por esto,  se cree en la necesidad de introducir el género en  la formación de las y los docentes,  ya que el profesorado es sensible a estar buscando nuevas maneras de relacionarse con el alumnado, y esto facilitaría la labor de enseñanza, aprendizaje y de relacionarse con sus alumnas y alumnos

En los últimos años en la educación se ha realizado estrategias y actuaciones positivas para concienciar al alumnado y al profesorado del sexismo actual, como puede se las campañas Institucionales desde el Instituto de la Mujer de las Comunidades Autónomas, los programas coeducativos, certámenes, conferencias o como el diseño de materiales no sexistas, incluso la transformación del currículo oculto explicitándolo y trabajándolo en las aulas, o el interés despertado por  la composición por sexos en los Centros.

 En algunos países existen múltiples propuestas metodológicas que han influido en el ámbito educativo. Estas propuestas educativas han conseguido, entre otras cosas: reflexiones, estudios para articular el género en el sistema educativo, ha buscado incidir en las formas de organización y actuación en el sistema escolar, pero esto no ha supuesto una revolución pedagógica ni un movimiento educativo.

 A nivel internacional La UNESCO ha incorporado propuestas como la educación para todos y para todas o educación incluyente, pero hace falta un discurso teórico filosófico, para adquirir consenso, dirección y potencia a un sin numero de prácticas educativas ya existentes.

La pedagogía feminista “puede entenderse como un conjunto de prácticas y discursos en torno a dos ideas centrales: un posicionamiento crítico ante el poder y dominación masculinos y una orientación que emancipa a las mujeres y que busca fortalecerlas para construir de manera colectiva una sociedad más libre y democrática”. Es decir, busca lograr una mujer nueva, y una sociedad diferente sin opresión, ni subordinación femenina. Es una práctica política pero a la vez una manera diferente de educar.

Es necesario formar educadores y educadoras con amplia formación en Igualdad, realizar un análisis crítico de la realidad, fomentar la investigación acción, proporcionar recursos personales, como habilidades de comunicación fomentar el empoderamiento, aprender técnicas de resolución de conflictos, y sobre todo educar en, para y por la Igualdad.

 

 

ORGANISMOS PÚBLICOS EN ESPAÑA

 

Desde el año 2000, los organismos públicos y las administraciones educativas de las comunidades autónomas han intentado dar respuesta a los problemas planteados en temas de igualdad entre hombres y mujeres.

España se caracteriza por un modelo mixto de gestión descentralizada de las políticas educativas interviniendo el Estado y las Comunidades Autónomas pero   desde la Unión Europea se establecen las directrices de las políticas de igualdad a los Estados miembros.

Actualmente en España la lucha contra la violencia de género y la igualdad de oportunidades en educación son dos objetivos prioritarios. Prueba de ello es la existencia de un marco legal que da soporte para poder alcanzar estos objetivos: la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, de 28 de diciembre de 2004, la Ley Orgánica de Educación, de 3 de mayo de 2006, y la Ley de Igualdad, cuyo Proyecto ha sido aprobado en Consejo de Ministros en 2006.

Cómo la educación debe ser una herramienta en la lucha contra la violencia contra las mujeres y cómo lograr la igualdad de oportunidades en educación, han sido los dos objetivos en torno a los que han girado todas las acciones conjuntas del Instituto de la Mujer de España y el Ministerio de Educación que firmaron en 1990 el Acuerdo Marco de Colaboración en el que se contemplan acciones conjuntas en los diferentes Planes de Igualdad en materia de educación.

Como se ha referido en el capítulo anterior, desde el año 1994 las competencias en materia de igualdad de oportunidades están transferidas a las Comunidades Autónomas y actualmente todas ellas cuentan con organismos de igualdad que desarrollan políticas específicas orientadas a las mujeres.  

Pero no sólo trabajan sobre este tema las Instituciones oficiales, sino que han realizado una gran labor las asociaciones o sindicatos. Hay que destacar la labor del Movimiento Feminista,  Fundación Mujeres y la Federación de Mujeres Progresistas, anteriormente señaladas.

Dentro de esta línea de actuaciones es de justicia reconocer el trabajo de la Fundación Mujeres junto a la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Educación a Distanciar en el apoyo de corporaciones autonómicas y administraciones locales. El trabajo desarrollado se llamó “Proyecto DETECTA” Estudio de investigación sobre el sexismo interiorizado presente en el sistema de creencias de la juventud y adolescencia de ambos sexos y su implicación en la prevención de la violencia de género en el contexto de pareja,  cuyos objetivos propuestos “fueron conocer y definir los factores de riesgo y de protección clave sobre los que han de basarse e incidir futuros programas y actuaciones preventivas tendentes, a modificar en unos casos y a desarrollar adecuadamente en otros, los sistemas de creencias personales implicados”.

  También asociaciones creadas por y para hombres tiene como objetivos erradicar la violencia contra la mujer e incluso el Ayuntamiento de Jerez, incorpora en su estructura el Programa de Hombres por la Igualdad, paralelo al Departamento de la Mujer.

Han proliferado investigaciones, estudios e informes, aunque las aportaciones teóricas sobre la prevención de la violencia contra la mujer desde el proceso educativo son recientes y poco abundantes, unas analizando la situación estudiando al alumnado o profesorado, otras haciendo referencia a la construcción de la masculinidad o feminidad desde la educación, o bien reflexionando sobre las relaciones y la interacción que sucede en los centros educativos y en otros espacios de interés para la prevención de la violencia de género.

En diversos Centros educativos se ha diagnosticado las conductas sexistas con el fin de preparar un programa que se ajuste a la realidad del Centro Escolar.  Entre los múltiples Centros se pueden citar: el  IES  Cristóbal de Monroy de Alcalá de Guadaira, centro que ha realizado un diagnóstico de conductas sexistas  y actualizar los documentos de planificación y organización del centro, compartir espacios comunes sin diferencias de género y sensibilizar al alumnado, profesorado y a las familias;  o el trabajo desarrollado por Cristina Díaz , del Centro de profesores de Jerez  de la Frontera elaborando documentos para realizar el diagnóstico sobre la realidad en los Centros  en materia de Igualdad; o el del IES Ben Al Jatb en Rincón de la Victoria de Málaga de 1993 donde a través de entrevistas, cuestionarios y observaciones, descubrieron actitudes sexistas , tales como que el profesorado mantiene actitudes diferenciadas en el trato con los alumnos y las alumnas, o las alumnas mantienen actitudes dependientes respecto a sus compañeros, o evidenciaron la frecuencia de las bromas pesadas y las frases hirientes de los chicos respecto a las chicas etc. , o  el CEIP “Santa Teresa” de Estepa, Sevilla,  siguiendo las directrices de la Consejería de Educación y Ciencia de la Junta de Andalucía, preparó en el curso 2005-2006 un Plan de Coeducación para formar integralmente a los alumnos y alumnas ayudando al mismo tiempo a establecer una serie de normas de convivencia y respeto en lo que se refiere a los aspectos de género desde un perspectiva más amplia y profunda, sensibilizando a la comunidad educativa , aprendiendo a hablar de los conflictos mediante asambleas en el aula, juegos de rol, lectura colectiva, análisis de láminas, mejorando las relaciones personales, implicando a los padres y las madres en la dinámica educativa, mejorando la práctica educativa, o bien  los trabajos realizados en el IES Ingeniero de la Cierva  en Murcia, por la autora, con proyecto coeducativos “Todos y todas somos iguales” o “Taller de Empoderamiento” o “Canon para la convivencia”, por el que el Centro obtuvo un premio nacional sobre Derechos Humanos.

 

CONCEPTO DE COEDUCACIÓN. DEFENSORES Y DETRACTORES

 

La coeducación es un sistema que sustituyó a la escuela diferenciada y a la escuela mixta. Los cambios sociales no son tan rápidos como los políticos, y los cambios de mentalidad son bastante lentos; para que los cambios sean estables es necesario educar en estos cambios, tomando conciencia de la injusticia y dejar el tiempo necesario para que cale en las mentalidades.

 En la España del franquismo se daba la educación diferenciada, transmitiendo los roles tradicionales y olvidándose de la Igualdad de Oportunidades. En la Transición se accede a la escuela mixta con un currículo igualitario, con un sistema individualista basado en valores de competición y de rendimiento. La coeducación da un paso más, supone reconocer y valorar la diferencia entre chicos y chicas, utilizando esta educación como enriquecimiento personal.  

La profesora doctora doña Pilar Ballarín define la coeducación como: “… buscar nuevas vías de intervención educativa para desarrollar relaciones de género mas igualitarias, corregir los nuevos desajustes que se están produciendo y que son producto de la convivencia de modelos de género anacrónicos con nuevos modelos más igualitarios”.

María Cobeta; Concha Jaramillo y Ana Mareñu (1996) en el artículo:”El estado de la cuestión” realizan un estudio de las iniciativas coeducativos tanto en España como en otros países. Consideran la coeducación la mejor vía para conseguir eliminar las discriminaciones hacia la mujer

Por otra parte, la profesora Luz Maceira Ochoa (2006) expone que la coeducación es sin duda una estrategia educativa que ha permitido transformar el sistema escolar para lograr una  mayor equidad de género, pero la autora propone un cambio más radical, propone una pedagogía feminista, entendiendo el feminismo como una concepción del mundo y de la vida, que busca iniciativas para producir un cambio social, político, cultural,   busca construir una cultura y una práctica en torno a la libertad, a la equidad, a la democracia, a los derechos humanos, a la autonomía. Entiende la pedagogía feminista “como un conjunto de prácticas y discursos en torno a dos ideas centrales: un posicionamiento crítico ante el poder y dominación masculino y una orientación que emancipa a las mujeres y que busca fortalecerlas para construir de manera colectiva una sociedad más libre y democrática; es una pedagogía para las mujeres en tanto se plantea como horizonte lograr una nueva y mejor condición y posición de las mujeres, la formación de las mujeres como sujetos individuados, con conciencia, capacidades y poderes para la transformación y libertad personal, colectiva y social.”

 La coeducación es una igualdad de oportunidades para ambos sexos, pero no sólo de oportunidades, sino de trato y de logro. Pero la coeducación tiene ventajas e inconvenientes, seguidores entusiastas y detractores.

Durante bastantes años nadie ha dudado que la coeducación era el sistema que se debía aplicar para conseguir la igualdad de hombres y mujeres. Era un logro que no se podía discutir. Pero pasadas varias generaciones con ese sistema, vuelve a plantearse si es positivo o negativo el coeducar.

Mikel Agirregabiria  (2003) escribe que actualmente se ha extendido una polémica sobre las ventajas y los inconvenientes de la educación, en que los niños y niñas se eduquen juntos conviviendo en clase.

Desde posiciones católicas, así como desde algunas posiciones feministas, se aboga por la educación diferenciada, alegando que el modelo actual, modelo de coeducación, discrimina a las chicas. Se citan experiencias de Australia, Canadá, Reino Unido o Estados Unidos.

Estas experiencia se basan en argumentos fisiológicos o psicológicos aduciendo  la diferencia en las  fases del desarrollo  y en  los distintos tiempos  necesarios de  los chicos y de las chicas para adquirir los procesos psicológico básicos, el razonamiento; la adquisición de valores también varía, el desarrollo moral sigue esquemas distintos en la mujer y en el hombre,  porque  los chicos y de las chicas tiene un ritmo distinto no sólo en el físico sino en el ámbito psicológico y cognitivo. Las chicas son más tranquilas, desarrollan más el lenguaje, se adaptan mejor al entorno escolar, son más constantes y tiene un mayor sentido de la responsabilidad. Actualmente un mayor porcentaje de mujeres desea culminar los estudios universitarios frente a la proporción de chicos que desean oficios y reclaman puestos educativos en Ciclos de Formación Profesional.

Otro argumento utilizado es el análisis de los tiempos de intervención en el aula. Se observa   que el porcentaje de los chicos es el doble que el de la chicas por lo que acaparan más atención docente tanto de las profesoras como de los profesores. (Subirats y Bruller. 1988). O también las expectativas de trabajo del profesorado respecto a los chicos y a las chicas. Cuando un alumno saca buenas notas se considera inteligente, pero si es la alumna la que obtiene altas calificaciones se trata de una chica estudiosa. Aún existe este remanente sexista en las aulas. (Spear, 1985)

¿Coeducación si, o coeducación no? Tras tres décadas de coeducación, vuelven a surgir voces cuestionando su eficacia.  Se está pidiendo investigaciones que analicen el mejor modelo para educar a los niños y a las niñas porque el actual modelo no ha conseguido asegurar la igualdad de sexos ni de oportunidades.

La coeducación es un término que agrupa dos cuestiones diferentes: la igualdad de currículos y el acceso a los mismos centros de enseñanza con clases mixtas. Hasta los años setenta no se crean las condiciones legales que favorecen la coeducación y hoy es el sistema imperante.

Nadie duda hoy sobre la unanimidad  del currículo, el mismo para niñas y niños, pero pueden darse en diferentes centros, en diferentes aulas o en aulas diferenciadas en determinadas materias. Actualmente muchas familias se plantean porqué no tienen posibilidad de elegir ya que la democracia es libertad de elección.

Los que abogan por la coeducación aducen que ésta sigue siendo el mejor entorno para la convivencia de los sexos porque ayuda a desclasificar los valores tradicionalmente asignados a un solo sexo para saber integrarlos en todos los seres humanos. Además en la sociedad van a convivir mujeres y hombres conjuntamente y deben empezar conviviendo en edades tempranas. E incluso, en una sociedad multicultural debe tener un sistema educativo capaz de adaptarse a la totalidad del alumnado.

 Los que abogan por escuelas diferenciadas aducen al principio de atención a la diversidad, ya que los niños y las niñas no adquieren su desarrollo en los mismos tiempos, presentando mentalidades distintas en los años de la pubertad y la adolescencia, y al principio de la libertad, piedra angular de la democracia. Al imponer un sistema único se atenta contra la libertad de elección de los padres y de las madres, o de las familias.

Ante esta disyuntiva, cada vez más extendida, se requiere en la sociedad una coeducación renovada con tiempos y espacios flexibles, adaptados a la diversidad, también contemplando el género, para aplicar perfiles pedagógicos diferenciados adaptados a los ritmos diferentes de los niños y de las niñas para atender todas las facetas de la persona humana, fortaleciendo sus capacidades y superando las deficiencias. Zalappi, en 1998, aboga por la separación porque “permitiría a las chicas tener mas confianza en sí mismas”

 Actualmente muchas autoras y autores apuestan por la coeducación como sistema preferente de escolarización con pleno respeto a otros modelos de educación separada si son demandados por las familias. La coeducación no debe ser impositiva.

Desde el año 2000, países como EEUU, Alemania o Australia prestan apoyo a los movimientos que potencian la escuela diferenciada, aduciendo que ésta beneficia el proceso de aprendizaje, ayuda a la personalidad de los alumnos y las alumnas y consigue mejores resultados académicos. Afirman que este tipo de organización está en mejores condiciones de superar los estereotipos y mejorar la convivencia. Este movimiento a favor de la escuela diferenciada se basa en el argumento que el ser hombre o mujer son dos modos diferentes de ser personas, y que la maduración de unos y otras es diferente, así mismo no aprenden igual.

En España, en los años 80 del siglo pasado se impuso el modelo de escuela mixta, pero son numerosos las investigaciones y los autores y autoras que han constatado la dificultad de atender a la diversidad  en la escuela mixta, y la aparición progresiva  de  problemas de disciplina, absentismo y transmisión de actitudes sexistas.

La libertad de enseñanza, reconocida en el artículo 27 de la Constitución, así como la UNESCO en 1960 que indicó expresamente que no es discriminatorio mantener separados a chicos y chicas, y también en 1999, la Audiencia Nacional ha declarado que no puede considerarse discriminatorio las escuelas diferenciadas.

Por otra parte, un modelo único atenta contra los derechos de la persona, y son los padres y las madres  los/las que deberán elegir una u otra opción para ejercer su deber de educar a los hijos e hijas.

 

¿SON LAS ESCUELAS SEPARADAS DISCRIMINATORIAS?

 

A los 20 años de la generalización de la coeducación aumentan las voces para pedir una revisión del sistema constatando que no solo no garantiza la igualdad de oportunidades sino que perjudica a las mujeres.

Siguiendo a Alfred Fernández: “la crítica femenina a la igualdad por medio de la coeducación comenzó con Carol Gilligan en 1982 cuando estudió el desarrollo moral de niñas y mujeres. Llegó a la conclusión de que el desarrollo moral sigue esquemas distintos en la mujer y que los modelos imperantes son masculinos”.

Se ve cada vez más claro la necesidad de realizar acciones positivas lo mismo que se está realizando en otros ámbitos de la vida social como por ejemplo las clases de apoyo para inmigrantes o el sistema de cuotas en política. Lo importante es promover la igualdad.

En una sociedad democracia, donde la igualdad es un valor fundamental cualquier discriminación es una cuestión intolerable. Hay una tendencia general a considerar a las escuelas separadas como una discriminación que impide la completa socialización de las personas por lo que deben ir desapareciendo.  Pero en ningún texto internacional de protección de los derechos humanos se afirma que las escuelas separadas sean contrarias a estos derechos.

Según Alfred Fernández en el principal texto de la Convención relativa a la lucha contra las discriminaciones en la esfera de la enseñanza, de la UNESCO (1960) se afirma explícitamente que la creación o el mantenimiento de sistemas o establecimientos de enseñanza separados no serán consideradas como discriminaciones. Señala tres casos en que no se puede asimilarse a exclusión:

1º las escuelas separadas para niños y niñas

2º las escuelas separadas por motivos religiosos o lingüísticas

3º las escuelas privadas.

La Convención señala que la separación en ciertos casos viene exigida por otras normas jurídicas internacionales relativas a la libertad de pensamiento y de conciencia. Sirve para garantizar la libertad en una sociedad pluralista y democrática.

En la Conferencia de Beijing para abordar las cuestiones de los derechos fundamentales de la persona humana se afirma la necesidad de  separar al hombre de la mujer ya que esta separación pertenece a la acción positiva para  buscar el restablecimiento de la igualdad. Luego siguiendo los argumentos antes aportados se debe concluir que las escuelas separadas no son discriminatorias, ni favorecen la exclusión.

En la evolución del derecho internacional de los derechos humanos consagra cada vez más la diferencia entre separación y exclusión. El separar no significa excluir, y a veces la separación puede ser una medida positiva.

Otra cuestión importante de resaltar,  es la siguiente: ¿Escuela diferenciada como medida para atajar el fracaso escolar? El afirmar esta pregunta y asegurar que podría ser una medida para avanzar en una educación de calidad sería una propuesta políticamente no correcta, pero muchos piensan que con igualdad de currículo y con clases diferenciadas se podría avanzar en el establecimiento de la convivencia y reducir el llamado fracaso escolar.  ¿Qué es el Programa de  Diversificación Curricular sino un mecanismo corrector de las discriminaciones ocultas en materia de educación? ¿Han conseguido los objetivos para los cuales fueron creados?

Unos 120 colegios en España separan a niños y niñas, al menos en las asignaturas que consideran conflictivas, en el área de Matemáticas, donde las alumnas muestran dificultades y en el área de Lengua, donde son los alumnos los que avanzan más lentamente.

 La profesora María Calvo habla de la necesidad de un cambio revolucionario en la educación en sus libros “Los niños con los niños, las niñas con las niñas” e “Iguales pero diferentes “Hay que atender las diferencias entre el sexo femenino y el masculino, cualquier medida que se adopte para paliar el fracaso escolar que no tenga en cuenta esto, será un pérdida de tiempo”.

En Europa hay todo tipo de posturas sobre la educación diferenciada. En Francia, su presencia es testimonial, pues por ley las aulas públicas deben ser mixtas. En cambio, en Reino Unido, un 12 % de las escuelas públicas separan a niños y niñas En algunas regiones de Alemania separan a los alumnos y a las alumnas en las clases prácticas.

¿Cuál será el futuro en educación¿ ¿Coeducación? ¿Escuelas Diferenciadas?

¿Una síntesis de las dos posturas? Hoy afirmar la postura de escuelas diferenciadas es posiblemente un suicidio, se caería en el riesgo de enfrentarse a la acusación de utilizar argumentos discriminatorios, posiciones integristas, retroceso en la lucha feminista… Pero   es una opción que  no se puede descartar dentro de la educación.

 

TRABAJOS EN COEDUCACIÓN Y GÉNERO. ARTÍCULOS E INVESTIGACIONES

 

Dentro del sistema coeducativo, y manteniendo a los niños y a las niñas en la misma aula se están realizando trabajos e investigaciones para trabajar el género en las aulas. Dentro de esta línea, el Instituto Asturiano de la Mujer y la Universidad  de Oviedo han firmado un protocolo de actuación por el cual se comprometen a colaborar en el desarrollo de actividades culturales orientadas a incorporar el género en el análisis de la realidad para canalizar las cuestiones de desigualdad entre hombres y mujeres.

Cristina Díaz, asesora de formación del Centro de Profesores y profesoras de Jerez de la Frontera, presenta el documento titulado “Diagnóstico sobre la realidad en materia de igualdad.” En él se parte de unos indicadores tantos internos como son los recursos materiales y los humanos y otros externos tanto Institucionales como no Institucionales. Posteriormente incide en la sensibilización y formación del profesorado, analizando el contexto y diversos cuestionarios para padres/madres, sobre actitudes del profesorado, sobre el alumnado. Una vez conseguida la compresión de la realidad el siguiente objetivo será aplicar programas preventivos para lograr conseguir la igualad real de hombres y mujeres.

Otro trabajo interesante es el Andrade, M.C.; Gorodokin, I.C. y Noriega,J.E. (2006) porque explican que las características de la tarea docente hacen necesario plantear como meta de la formación inicial el fortalecimiento de las capacidades de decisión de los maestros donde la investigación científica constituye una actividad imprescindible frente a la práctica profesional.

Es necesario acercar la teoría y la práctica, estrechando el vínculo entre conocimiento y acción. Analizar situaciones y proponer soluciones.

Valentín Martínez-Otero profesor de psicología en la Universidad Complutense de Madrid escribe: “La sobrevaloración de la técnica y la subestimación de la comunicación, el deterioro de las relaciones interhumanas, la desorientación axiológica, la sequía sentimental, el fomento del tener en perjuicio del ser, la extensión de la instrumentalización personal la degradación de la Naturaleza, el avance de la exclusión, el consumismo, la manipulación informativa etc. son algunas de las grietas del edificio socioeducativo amenazado incluso de derrumbe”.

Es necesario un renacer educativo y propone una educación de la interioridad que se proyecte sobre las acciones y la convivencia, fomentando desde la edad temprana el contacto con la naturaleza, el contacto con la belleza natural y cultura, la reflexión sobre uno mismo, el cultivo de la afectividad, del desarrollo del pensamiento, la formación moral, la apertura a la ciencia y a la trascendencia el despliegue de la religiosidad, en la medida en que rebasa los límites de lo estrictamente material y estimula el autoexamen, la concordia, la búsqueda de respuesta y el aperturismo espiritual. Cuando formamos chicos y chicas no se trata de educarlos  como personas dóciles, personas sumisas que carezcan de juicios propios. Es necesario que sepan razonar pero que lleven en su formación unos valores como solidaridad, fortaleza, respeto, esfuerzo…”

Hoy se habla de educar el carácter, fortaleciendo la voluntad, en la formación de hábitos  con el ejercicio diario.

En “La Educación, ¿instrumento de poder?” por Andrés Jiménez Abad (2005) afirma que detrás de toda reforma educativa hay un modelo de persona.  Para el humanismo cristiano, el ser humano no es un ciudadano, es miembro de la sociedad, pero la persona es un fin en sí misma, no todo está sometido a la sociedad. La persona no sólo es miembro de la comunidad, es en sí misma importante pero vive en comunidad y es miembro de esa comunidad. No se puede pretender que educando sólo lo social se adquiera valores personales,  necesarios para la formación integral de las personas, pero hay otros valores, también necesarios,  para conseguir la formación.

El “Feminario” de Alicante (1987) define la coeducación como “un proceso intencionado de intervención a través del cual se potencia el desarrollo de niños y niñas partiendo de la realidad de dos sexos diferentes hacia un desarrollo personal y una construcción social comunes y no enfrentados”.

 

CONCLUSIONES FINALES

 

A lo largo de estos capítulos he seguido una línea argumental resumida en unas pocas líneas:

“Las mujeres, desde el principio de la humanidad, han existido y han  colaborado en el progreso y en las tareas de la vida diaria. Pronto se las relega al ámbito privado y a un estatus subordinado al varón. Las mujeres feministas denuncian esta situación, y a través de diferentes corrientes contrapuestas en los métodos, pero no en los fines, buscan la igualdad entre hombres y mujeres.

La subordinación establecida de la mujer, confundiendo esa conducta de sumisión como ligada al sexo y no a las costumbres y tradiciones transmitidas de generación en generación, dio lugar a actitudes sexistas, que menoscababan la dignidad de las mujeres, dignidad adquirida  por el mero hecho de  ser personas.

Estas actitudes sexistas, tanto hostiles como benevolentes, son entre otras, causas de la violencia contra la mujer, entendiendo ésta no sólo como la muerte, sino como toda conducta que atente contra sus derechos y  provoca deterioro tanto físico como psicológico en la persona.

 

Para luchar contra la violencia hacia las mujeres es necesario educar en igualdad, eliminando las actitudes sexistas. Pero siempre que se propone una medida educativa es necesario analizar la realidad envolvente, para partir de la situación real donde se sitúa la comunidad educativa. Y precisamente el objetivo de este trabajo es “determinar el sexismo existente en los jóvenes de la Comunidad Autónoma de Murcia, y una vez detectado, proponer acciones para  eliminar esas actitudes sexistas y establecer programas donde los valores prioritarios sean el de igualdad y  justicia”.