Blogia
pisaal.blogia.com Las cookies de este sitio se usan para personalizar el contenido

educación en valores

Educación moral como socialización

EDUCACIÓN MORAL COMO SOCIALIZACIÓN

Entre las principales teorías contemporáneas es obligado mencionar a Emile Durkheim,  ya que es el padre de las teorías modernas. Ventura Limosner, V.(1992) considera a Durkheim como el portavoz de una concepción social de la moralidad:

            -"La moralidad comienza con la pertenencia al grupo"

            -"Sin la sociedad la moralidad no tiene fundamento ni objeto"

            -" El hombre sólo es hombre porque vive en sociedad"

            Por lo tanto, la moralidad es una creación social.

La educación moral para Durkheim, expuesta en "La educación moral", tiene como objetivo la socialización de los jóvenes, y no será predicar ni indoctrinar, sino explicar. Ser libre, para Durkheim, es reconocer intelectualmente y aceptar conscientemente la naturaleza y función de las normas, reglas y modelos como miem­bros de una sociedad social.

 Los seguidores de esta corriente describen la educación moral como un proceso mediante el cual los sujetos reciben de la sociedad el sistema vigente de valoraciones y normas, que se les imponen con una fuerza ajena a su conciencia y a su voluntad. Se les impone por una fuerza exterior, con autoridad y que puede coaccionarlos. Por lo tanto, esta teoría se basa en mecanismos de adaptación heterónoma. Al sujeto no le queda más que aceptarlas y seguirlas, En el mejor de los casos lo que puede hacer es llegar a conocer la razón de ser de estas normas sociales y las puede aceptar debido al reconocimiento de la necesidad de estas normas.

Si te interesa este blog, tengo otro en "el mosaico educativo blogspot.com"

Principales tendencias contemporáneas de educación moral

APROXIMACIÓN A LAS PRINCIPALES TENDENCIAS CONTEMPORÁ­NEAS DE EDUCACIÓN MORAL                               

Es muy importante conocer las principales tendencias de la educación moral,  hacer un análisis de ellas, observar su puesta en práctica, estudiar su evaluación y comprobar resultados, para proponer líneas de actuación que nos permitan tratar el tema con mayor eficacia y efectividad. Por lo tanto, se considera imprescindible dar una perceptiva general de las últimas corrientes y estudiar las más relevantes.

 Ortega Ruiz en  "De la ética de la compasión a la pedagogía del encuentro" escribe "Considero imprescindible la teorización sobre modelos de educación moral, sin entrar en batallas mordaces, para sentar sobre ellos una acción educativa coherente y racional y justificar, desde ellos, las distintas propuestas o estrategias" En ese mismo libro aclara que ha habido diversas corrientes como: .

1º Preponderancia del paradigma cognitivo, en su versión kolbergiana, en la investigación moral    

2º Críticas a este paradigma: Peters 1981; Ryan y McLean 1987; Escamez (1987) Vitz 1994; Walker en 1995.

3º Defensas del paradigma cognitivo: Berkowitz1985; Kruger y Tomasello 1986; Bouhmama 1988; Perez Delgado 1995.

4º En la actualidad, y cada vez con más fuerza, se plantea la necesidad de un enfoque integrador en la educación moral: Escamez 1990; Lickona 1991; Puig y Rovira 1996, Berkowitz 1996; Gordillo1996.

Hasta hace unos años la Educación Moral estaba desprestigiada, pero hoy hablar de Educación en valores, Educación para la Democracia, Educación para la Convivencia, es muy frecuente. Escamez en Educación del Carácter  argumenta que hace ya casi tres décadas, los teóricos de la educación, no querían tratar la educación moral o educación en valores, porque se consideraba pasado de moda, ya que alcanzada la democracia, hablar de educación moral sonaba a adoctrinamiento conservador, a manipulación religiosa y hasta represión sexual, a excepción algunos autores, como Ricardo Marín, Ibáñez Martín, O Fullat... ,  que no dejaron en ningún momento esta concepción de la educación. Debemos mucho a estos autores, y muchas ideas actuales tienen su base en las teorías por ellos postuladas. Así, Marín Ibáñez, pedagogo formado en una línea humanista y personalista junto a pedagogos y filósofos como García Hoz, Roselló, Tusquests, Corts Grau, Millán Puelles, Gonzalez Alvarez, era el  máximo cultivador y tratadista en España en el tema de los Valores desde sus dos vertiente, la fundamentación y ordenación jerárquica de los valores en su proyección educativa y la aplicación ética y educadora de los mismos en las sociedades multiculturales de nuestro tiempo.

 Escamez sitúa en  el año 1987, con la publicación del libro La Educación moral, hoy, Cuestiones y Perspectivas, la línea divisoria, el antes y el después en la educación moral, ya que a partir de esta fecha se publica ingentes cantidades de artículos, libros, congresos... sobre el tema  tabú en los últimos treinta años.

En un primer momento se sostienen prejuicios tópicos  tales como que las teorías de Kolhbert eran progresistas, y las de educación del carácter conservadoras, o bien, la aplicación con gran furor en la práctica educativa de la clarificación de valores,  usado tanto  en primaria como en secundaria, cuando internacionalmente estaba en desuso desde la década de los 70.

 En  los años  80 se mantuvieron posturas rígidas que han desenvocado en los 90 en una emergente síntesis donde desaparecen los puntos rígidos, y se consideran todas las posturas complementarias entre sí.

Hoy se le pide a la escuela dos finalidades fundamentales:

  • a) socializar a los jóvenes para garantizar la pervivencia de la cultura a la que pertenecen, adaptarse a los valores, a las instituciones, y a los papeles sociales para que puedan desarrollar las funciones sociales
  • b) Enseñar a los jóvenes a pensar por sí mismos, a adquirir autonomía mental y a sentirse miembros de toda la humanidad.

Convertirse en ciudadanos del mundo sin perder sus raíces. Este es un debate político, social, filosófico y también moral.

Quintana Cabanas asegura  que hasta los años 60 se trabajaba con los valores conocidos como fines educativos  siendo entre la década de los 60 a los 70 cuando se produce una ruptura con esos valores. Durante los años 80 cesa era reacción negativa en contra de ellos y ya en los años 90 se vuelve a la situación anterior. Coloca el origen de la Educación en Valores en 1975 en Estados Unidos y  Alemania. En EEUU han ido surgiendo escuelas que posteriormente se han ido extendiendo a los demás países y han marcado la historia de la educación.

La primera fue la clarificación en valores con Raths como creador

La segunda el desarrollo del juicio moral de Kohlberg.

La tercera la "recuperación de lo educativo" Y tengamos  la valentía de educar.

La cuarta la escuela de una comunidad justa de Kohlberg

La quinta una serie de programas combinatorios de las distintas teorías.

Si te interesa este blog, tengo otro en "el mosaico educativo blogspot.com"

Aproximación histórica a la educación moral

APROXIMACIÓN HISTÓRICA A LA EDUCACIÓN MORAL

Las primeras preocupaciones por este tema surgen en los diálogos platónicos, cuando Sócrates, como iniciador de la Etica se pregunta: ¿se puede enseñar a vivir virtuosamente? El  contesta afirmativamente identificando virtud con saber, y por lo tanto, todo hombre que conoce lo bueno actúa virtuosamente. Concibe la moralidad como el problema de las experiencias vividas, como el proceso, profundizado por la reflexión, del descubrimiento de la íntima naturaleza humana. Jaeger (1944:) escribe:" Sócrates es el más poderoso fenó­meno educativo en la historia de occidente." Su verdadera grandeza y significación para la cultura occidental radica en la nueva base sobre la que asienta la ética.

Lo que conforma su actitud moral podría resumirse así: Una interiorización del bien moral, o de la virtud, en cuya atención preferente cifra la máxima sabiduría; una interiorización que implica el principio de que es preferible sufrir la injusticia que cometerla; una interiorización de la que se desprende el desprecio de los bienes externos o las riquezas.

            Sobre la base de que el conocimiento de la virtud produce la virtud misma, la verdadera educación para Sócrates será la educación moral en la que se integrará la intelectual, que en sentido estricto, no es educación, ya que sólo nos interesan los conocimientos intelectuales que mejoren la conducta ética de nuestra vida.  Pero él no persigue la enseñanza de la pura teoría moral, la ética abstracta; él se interesa por los hombres y por su conducta. La primera virtud será la sabiduría o ciencia general del bien. Las otras virtudes son ciencias de bienes particu­la­res: así por ejemplo, la "templanza" es el conocimiento de los bienes que se oponen a los placeres o falsos bienes; la "justi­cia" tienen un alto valor y hace referencia a lo permitido o prohibido por las leyes.            

 

            Platón expone que si el cuerpo no es más que la cárcel del alma, nuestro esfuerzo moral ha de tender a liberarnos de los apetitos sensibles. El camino para nuestra elevación moral es el conocimiento de las ideas eternas. Aquí debe perfeccionarse cada parte del alma según su naturaleza. A la razón le conviene la prudencia; al ánimo, la fortaleza; a la concupiscencia, la tem­planza. Pero estas virtudes fundamentales del alma sólo pueden sub­sistir armoniosamente si están ordenadas por la justicia. Es en Fedón  donde habla de la templanza, la justicia y la sabiduría como purificaciones de las pasiones. La educación moral se resume como: "sujetar las riendas del alma." Sus estudios en torno a la educación ocupan una extensión considera­ble en La República y Las Leyes.        

 

Aristóteles matiza esta concepción, indicando que la virtud no se identifica con el saber; para él la virtud es un hábito que ocupa el término medio entre dos extremos. Para lograr la virtud es necesario el aprendizaje y el ejercicio. La moralidad para Aristó­teles, es el problema de las orientaciones y las motivacio­nes y toda la ética aristotélica se apoya en el principio de la felici­dad. En la Etica a Nicómaco  en la primera frase escribe: "Todo arte y toda investigación científica, toda acción y toda elección delibe­rada parecen mirar a algún bien", nos da el tono general de su ética.  Para todos los hombres el sumo bien es la felici­dad, y la verdadera felicidad consiste en la posesión del bien.

La virtud consiste en el dominio de la razón sobre las emo­ciones y pasiones, pero sólo podemos regular nuestras acciones si somos libres. El hecho de la libertad de nuestra voluntad nos es atestiguado por la conciencia. Somos autores de nuestras obras y por lo tanto, responsables de las mismas. Nadie es por naturale­za bueno o malo, sino que se hace por sus obras y por la costum­bre, de ahí la importancia de la educación y de la Ley.

La virtud moral consiste en el término medio entre dos extre­mos: la parquedad, entre avaricia y derroche; el valor, entre cobardía y temeridad. Como la razón puede hallar este medio, la prudencia es necesaria para todas las virtudes. En la justicia no se mira al medio, sino la recta medida en el dar y en el tomar. En los libros VII y IX de Etica a Nicómaco nos ofrecen ideas profundas sobre la amistad, que considera impres­cindible pa­ra la felicidad.

            Aristóteles no confía que la instrucción y la razón sean suficientemente eficaces para la educación moral; por eso funda ésta en los hábitos, afirmando que la virtud no es más que hábi­tos y sistema de hábitos bien regulados. En Política expone: "El cuidado del cuerpo debe ser anterior a la del alma; y ha de ir seguido de la educación de los deseos; sin embargo, la educación del deseo está ordenada a la inteligencia y el cuidado del cuerpo al alma" y "las capacidades del hombre son en parte innata, en parte ejercitadas y en pare adquiridas por el estudio."

Podríamos resumir su concepto de educación como " construc­ción de hábitos."

También los estoicos se preocupan del tema. Ellos entiende­n una vida virtuosa, aquella vida de acción regida por la razón. Postulan: "Vive según la naturaleza."  Pero, por ser natura­le­za racional, el postulado se resuelve: "Vive racional­mente." El sabio, como ideal de vida estoica, se distingue por las siguientes virtudes:

1º Apatía: Nada extravía la razón como las pasiones. Sólo el que las ha extirpado todas alcanza la apat­heia.

2º Autarquía: Como nuestra dicha consiste sólo en la virtud nada quitan ni ponen en ella los bienes de la vida.

3º Obediencia: Todo está ordenado por el logos universal. Puesto que nuestra razón forma parte de ese logos, debe ordenarse según esa ley univer­sal.

4º Conciencia del deber: La ley universal es también moral. Sólo obra moralmente el que se somete por conciencia del deber, al acontecer universal.

 

            La ética medieval descansa en el Cristianismo y tanto el agustinismo, como el

tomismo, toman del pensamiento griego la existencia de una ley universal inserta en la naturaleza humana. En el hombre se dan los fundamentos o principios morales, que la conciencia debe aplicar en hechos concretos. De estos princi­pios el hombre debe partir para llevar una vida virtuosa y conocer los principios aplicables. Todo el referente es el Logos, la Razón, Dios.

 

            San Agustín transforma una ética maníquea intelectualista, de su primera época, en ética de la voluntad. En De civitate Dei capítulo XIV, 6, expresa lo que él considera la esencia del hom­bre: "Los hombres son sólo voluntad." Conocer y querer no deben separase.

En Sermones (43 c.7) escribe: "Co­noce para creer; cree para conocer."  Pero, siendo el amor la operación principal de la voluntad, es también el padre de todas las virtudes. En De civitate Dei (XIII, c.14): "Ama y haz lo que quiera." El hombre no puede separarse nunca del amor. Toda la moralidad ra­dica en la recta elección del objeto de nuestro amor. Amor con­sumado es consumada justicia; amor cumplido es la suma felicidad.

 

Santo Tomás da a la moralidad un papel importante en su obra. En Summa theologiae ocupa la parte más extensa este tema. Sus ideas son:

  • - Todo ser es bueno
  • - Orden óntico y orden moral son sólo dos aspectos del mismo orden universal y por tanto, una unidad inter­na.
  • - Bueno es lo que corresponde a la propia naturaleza.
  • - El que obra según la propia naturaleza, obra según los planes de Dios y por tanto, no sólo obra rectamente, sino bien.
  • - Pero siendo la naturaleza del hombre naturaleza racional, ésta es la suprema nor­ma ética. Ahora bien, la intuición racional del hombre no puede tener objeto más alto que Dios; de donde se sigue que la visión beatífica de Dios es el fin último donde la moralidad ha­lla su coronamiento en la posesión bienaventurada.
  • - La virtud es un hábito que se forma por la frecuente repetición de actos de la misma especie.
  • - En todo hombre hay gérmenes de virtud que tienden de suyo a la virtud.

 

En el Renacimiento se cambia la perspectiva y comienza el proceso de secularización dejando de ser Dios el centro del Uni­verso para desplazarlo hacia el Hombre.

 

Descartes pone el fin de la moralidad en la impasibilidad del saber estoico. La moralidad no existe para la máquina que es el cuerpo, sino para el espíritu (el yo, la conciencia) y por lo tanto, debemos estimar altamente la libertad del espíritu frente a todas las sugestiones o halagos de la sensualidad. En Tratado del hombre, edic G.Quintas (1980:): "Finalmente, cuando esta máquina posea un alma racional, estará localizada en el cerebro y su función será comparable a la del fontanero, que debe permane­cer ante los registros donde se reúnen todos los tubos de estas máquinas, si desea provocar, impedir o modificar en cierto modo sus movimientos."

 

Spinoza afirma en Ethica  que todas las perversiones morales proceden de las pasiones irrefrenadas. El que quiera llevar una vida moral, tiene que dominar las pasiones y el único camino es mejorar el conocimiento.

 

            Hume sostiene que la Moral no es objeto de conocimiento racio­nal, sino que su ámbito propio y especifico es el sentimien­to. En Tratado de la Naturaleza Humana, edic. F.Duque (1977)..."el mérito y demérito de las acciones contradice frecuen­temente y a veces domina nuestras inclinaciones naturales. Pero la razón no tiene esa influencia. Luego es totalmente inactiva, por lo que nunca puede ser origen de un principio tan activo como lo es la conciencia o sentimiento moral."­

            El sentimiento era definido como un sentimiento especial de placer o de dolor, que surgía en nosotros frente al hecho observa­do. Mantiene que la obligación moral surge como una obligació­n interesada, ya que el hombre alcanzará mejor su propia felicidad y bienestar siguiendo las pautas de conductas morales.

 

            Rousseau rompe con esta concepción considerando  las reglas de moralidad nacidas con la sociedad y  productos de un contrato social. En la cuarta parte del Emile, bajo el título "Confesiones del vicario de Saboya", explícita sus ideas sobre religión y moral, al explicar el proceso de educación de Emilio desde los 15 años hasta el matrimonio, etapa donde  se despiertan las pasiones, y por consiguiente, etapa donde debe formarse moralmente al hombre.

 

Kant considera que el hombre se siente responsable de sus actos y tiene conciencia del deber, siendo el referente el propio hombre. Crea una moral formal y autónoma. En Crítica de la razón práctica, escrito en 1788, donde desarrolla la teoría moral,  no puso nunca en tela de juicio el hecho de la ley moral, por lo que la cuestión de esta crítica es solamente cómo pueda plantear­se científicamente la ley moral.

Condiciones que pone para una norma moral científicamente aceptable:

1º Ley racio­nal autónoma

 2º Pura ley formal.

3º Imperativo categórico: La ley moral manda categóricamente, es decir, absolutamente.

4º Intención interna: Es pura intención.

5º El deber: Sólo obra mo­ralmente el que obra por deber

 6º Dignidad del hombre. Kant pone la moralidad muy por encima de la ciencia. El hombre sólo tiene dignidad porque puede participar en la moralidad, y tiene tanta dignidad como morali­dad. Es, por tanto, inmoral emplear a los hombres como meros medios para nuestros fines.

En Crítica de la razón practica, edic P.Ribas (1978) escribe: "Si alguien pudiera desligarse de todo interés y limitarse a considerar las afirma­ciones de la razón independientemente de sus consecuencias, aten­diendo sólo al contenido de los fundamentos de tales afirmacio­nes, ese alguien se encontraría suponiendo que no viese otra salida al compromiso que la de adherirse a una de las dos posi­cio­nes en litigio en un estado de permanente vacilación. Hoy estaría convencido de que la voluntad humana es libre; mañana, al contemplar la indisoluble cadena de la naturaleza, sostendría que la libertad es un puro autoengaño, que todo es simple natura­leza. Ahora bien, cuando se trata de actuar prácticamente, desapa­recería semejante juego de la mera razón especulativa como desa­parecen las sombras del sueño: el individuo elegiría sus princi­pios teniendo sólo en cuenta su interés práctico." 

Este texto pone de manifiesto que si el conflicto entre necesidad y libertad fuera planteado con independencia total de todo interés, no podría resolverse, y la única postura no dogmática sería la vacila­ción. El interés práctico demuestra que la voluntad depende de principios de la razón en sí misma y el juego de la mera razón especulativa desaparece por esa autonomía de la práctica.

 

Durkheim nos presenta una concepción sociomoral, y dice que enseñar moral no es predicarla ni inculcarla, sino explicar, dar razones para que determinen la moralidad.

 

El pragmatismo, Peirce, James y Dewey, consideran  una conducta estéticamente buena aquella que promueve la mayor felicidad del mayor número de perso­nas.

 

Nietzsche, en su libro Sobre la genealogía de la moral, explica que al principio se llamó bueno o noble, lo que hacían los nobles: dominar, castigar, y matar; y se denominó malo o sencillo,  lo que tenía que hacer el pueblo sencillo: obedecer, arrepen­tirse y amar. Pero como el populacho estaba en mayoría, se vino a una fatal perversión: La plebe declaró su" moral de esclavos" buena y la "moral de los señores" mala. En Así habló Zaratrusta, la nueva moral es aquella que no conoce el bien ni el mal. Para ella es bueno todo lo que aprovecha, malo todo lo que daña. En el capítulo III " De las tablas viejas y nuevas", en el párrafo 29 se lee: "Esta nueva tabla, oh hermanos míos, coloco yo sobre vosotros: ¡haceos duros¡" Este mensaje lo da para combatir el reblandecimiento que entraña la moral de la compasión, la humildad y el sacrifico.

 

El marxismo defiende que la moral es una superestructura ideológica, y por tanto, cumple una acción social que es la de sancionar las condiciones y relaciones existentes de acuerdo con la clase dominante.

 

Sartre, en su filosofía de la libertad absoluta, niega la verdad objetiva. No conoce más que una verdad de época, con­sistente en que nuestros juicios corresponden a la eventual moda del tiempo. Si cambia la moda, nuestros juicios se tornan falsos. Por lo tanto, no existe una norma objetiva por la que hubiera de orientarse nuestro quehacer. El único valor absoluto es nuestra libertad. Para él no hay moral.

 

Como conclusión a este apartado podemos afirma con  Escámez (1987) al presentar la perspectiva histórica de la educación moral, concluye": ... la educación para una conducta  moral ha sido un tema central en el pensamiento educativo; la postura predominante en el mundo greco-medieval, es que existe una ley moral universal, puede ser conocida y enseñada, y sirve de criterio como norma de conducta a los hombres para alcanzar la perfección personal y/o social y con ello la felicidad. La revisión efectuada a partir del renacimiento afecta al origen de la moralidad, al pacto social, y a la posibilidad de su conoci­miento racional; la necesidad de la educación moral es propugna­da, con fuerza, por aquéllos que defienden una concepción sociomoral del hombre y aún por los seguidores, más o menos próximos, a Hume, aunque postulan un cultivo de los sentimientos y no un aprendizaje racional. Sin embargo, las revisiones de Rousseau, por un lado, y de Hume, por otro, han derivado en una especie de substrato cultural que afecta a gran parte de la investigación ac­tual."

Al realizar este breve repaso por las concepciones de la moral de estos autores, se puede concluir que ha sido uno de los objetivos fundamentales de todos los pensadores ya que el quehacer humano, los principios que rigen su conducta, su finalidad en los comportamientos forman parte esencial del hombre.  La educación es formación integral del hombre, de todas sus facetas, y por tanto la educación cívico-moral debe estar pre­sente en toda educación y esta breve perspectiva histórica confirma la preocupación moral desde que el hombre existe. 

 si te interesa este blog, tengo otro en "el mosaico educativo blogspot.com"

Definición de Educación Moral

DEFINICIÓN DE EDUCACIÓN MORAL

La educación moral no puede quedar reducida a una mera socialización sino que en ella se destaca también una vertiente crítica y transformadora. Puig Rovira  y Martín García afirman que la educación moral quiere hacer de cada sujeto el autor de su propia historia, colocar en sus manos la responsabilidad de inventar su vida, de tomar decisiones  personales en situaciones de conflicto de valor y construir una forma de ser deseada. La definen como:

la educación que pretende ayudar a los alumnos y a las alumnas en el proceso de desarrollo y adquisición de las capacidades para sentir, pensar y actuar, así como de los conocimientos sustantivos para enfrentarse autónomamente a aquellas situaciones que implican o pueden implicar un conflicto de valores.

Sentir, porque es necesario estar abierto a los problemas morales, y dejar paso a los aspectos emotivos y  la empatía. Pensar, desarrollando el juicio crítico y la compresión crítica de la realidad, comprometiéndose en un dialogo crítico y creativo. Actuar, porque la educación moral debe dotar de capacidades para controlar y dirigir sus vidas

Conocimientos sustantivos, son aquellos valores y actitudes deseables y sobre los cuales hay un amplio consenso

Para enfrentarse autónomamente, es decir, reconocer la capacidad del sujeto para dirigirse así mismo no significa formarse aisladamente, sino que estos conocimientos se forman intersujetivamente.

Conflicto de valores, no sólo los evidentes, sino situaciones, que en ocasiones pueden estar permitidas  y no responder a motivaciones deseadas.

La educación moral no puede ser autoritaria, ni tampoco aceptar  que cada uno tome soluciones de acuerdo con criterios subjetivos. Es necesario unir el respeto a la autonomía de cada sujeto con la razón dialógica y utilizarlos como herramientas que hagan posibles valores como la crítica, la abertura a los demás y el respeto a los derechos humanos. Tal propuesta de educación moral no tiene porque violentar las creencias plurales del hombre y mujeres de las sociedades democráticas, pero puede en cambio ayudarnos a vivir una vida mas justa y solidaria

Así pues, la educación moral no se reduce al conocimiento de los valores, ni a la mejora del razonamiento moral, sino que también es la formación del carácter. Aristoréles dice: "Lo importante no es saber lo que es bueno, sino ser bueno."

Si te interesa este blog, tengo otro:el mosaico educativo blogspot.com

 

Relación del valor moral y los demás valores

RELACIÓN DEL VALOR MORAL Y LOS DEMAS VALORES

             En cuanto a la relación con los demás valores, este valor tiene una función de mediación entre los valores religiosos y los demás valores. Y además condiciona a la persona en su realiza­ción. Por ser un valor inherente a los comportamientos en que la persona expresa su libertad, el valor moral aparece como la razón de ser del hombre.          Montoya M. (1990) afirma que si queremos conseguir una educación en libertad, hemos de preguntarnos antes por aquellos valores cuya realización hacen posible la libertad humana.

Determinar el valor supremo, y organizar todos los valore­s alrededor del él, sería resolver la jerarquización de los valores morales dentro de un sistema moral determinado. El problema de la fundamentación de la moralidad, del consti­tutivo intrínseco del valor moral así como la jerarquiza­ción de los valores morales, es lo que define a los distintos sistemas morales.

            Se ha colocado el constitutivo intrínseco del valor moral en:    

  • - la "obligación" como obediencia a un principio exterior legislante.
  • - el "placer" (epicureísmo, hedonismo...)
  • - la "felicidad (Aristóteles...)
  • - la "ataraxia" o imperturbabilidad (estoicismo)
  • - la "utilidad" (utilitarismo: Bentham, Mill.)
  • - el "deber" por el deber (Kant)
  • - el "altruismo" (Smith, Spencer)
  • - la "libertad" (Sartre)
  • - el ejercicio de la razón (siglo de las "luces")
  • - Dios (para creyentes de todas las religiones)
  • - la dignidad humana (fundamento de los derechos humanos)

 

Cabría preguntarse qué valor sería el que imperase en estos tiempos concretos en una sociedad pluralista y en la que conviven individuos de diferentes opciones ideológicas de carácter político y religioso ¿ Sería hoy aceptada una ética impuesta por un acto de voluntad? Como Ortega anunció con su perspectivismo no es una caída o recaída en el relativismo axiológico, sino el reconocimiento de que el mundo se ve y se dice de múltiples modos, pero en vez de caer en la tentación del "todo vale por igual" es necesario pensar que todo, en algún sentido es impres­cindible y necesario para componer entre los miembros de la comunidad humana algo que "valga. Hoy no se puede sostener la pretensión del monopo­lio de valores, sino una búsqueda de unos valores universales, aceptados por todos, y que se descubren en todas las civilizacio­nes.

El artículo 1.1 de la Constitución española:

            " España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamien­to jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo po­lítico."

            Y en el artículo 27.2:

            " La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales."

 

            Camps (1994) después de hacer un análisis valorativo sobre la fundamentación de los valores, con­cluye": En resumen, no tenemos un modelo ideal, como no tenemos un modelo platónico de sociedad ni un sólo modelo de escuela. No lo tenemos porque nuestro mundo es plural y aplaudi­mos esa pluralidad que es enri­quecedora, así como la convivencia de las diferencias.  Pero, aunque nos falte un modelo de persona, contamos con un conjunto de valores universalmente consensuables, un sistema valorativo que sirve de marco y de criterio para controlar hasta dónde llegan nuestras exigencias éticas indivi­duales y colectivamente. Son valores producto de la civilización, producto de más de veinticinco siglos de pensamiento. La democra­cia griega y el origen de la filosofía, la tradición judeocris­tiana, la Ilustra­ción, el pensamiento crítico de Marx y Nietzs­che, todo ello ha ido dejando un poso de valores, principios, ideales que se resumen en los llamados Derechos humanos".   

            Según Peces-Barba (1976)     

            " Los valores superiores son expresiones de una moralidad ma­yoritariamente en el ámbito cultural y en el momento histórico. Al tener una procedencia desde la moralidad, no se agotan en su contenido normativo sino que siguen existiendo dimensiones de esa moralidad que no tienen contenido normativo y que realizan una función crítica y de presión sobre la parte de esos valores ya positivizados para ampliar y profundizar su sentido. Así pues se puede hablar de valores superiores legalizados tanto a través del artículo 1º como de su desarrollo en la Constitución y en el resto del ordenamiento y de valores superiores críticos que se enriquecen en la cultura y en la historia por el esfuerzo y por la reflexión del hombre, y que presiona para convertirse en valores Legalizados."

            La realidad de los derechos humanos es tan rica de contenido que puede ser estudiada desde diferentes perspectivas y por diver­sos saberes. No tiene sentido hablar de Derechos Humanos sin aludir a su positivación. Para que los derechos humanos adquieran la condición de "Derechos" precisan el reconocimiento que procede de una norma jurídica.

La educación cívico-moral supone la compresión de las normas que rigen la vida democrática. Sitúa a los alumnos en condi­ciones de responder a su propia exigencia de libertad y justicia y de hacer frente de manera responsable a los problemas morales y sociales de nuestro tiempo.

            La educación de los derechos humanos debe formar parte de una educación cívica. Vidal (1991) explica este hecho: " La presencia de la instancia ética en los derechos humanos aporta a esta noción histórico jurídica el carácter de exigencia proféti­ca y globalizante. Los derechos humanos, por ser expresio­nes de valores básicos de la persona, encauzan la protesta y la profecía de lo humano por terrenos metajurídicos y más allá de las concreciones históricas."

             Los aspectos axiológicos que son asumidos en el concepto de derechos humanos son:

            1º Reconocen el valor del hombre por encima de cualquier realidad.

            2º Reconocimiento de la persona humana como lugar axiológico autónomo.

            3º El fundamento inmediato está en la libertad

A la pregunta, ¿qué valores deben imperar en una sociedad plu­ralista como la nuestra? creo  que hoy nadie niega que la contes­tación idónea sea la de los Derechos Humanos.

            Pero esta sería una contestación abstracta y formal, que se toma como criterio y pauta de conducta. Son valores fundamenta­les que deben serlo en cualquier parte y en cualquier cultura. Pero que estos valores universales sean reconocidos, no implica que queden zonas dudosas que deben consesuarse.

            Camps (1994) completa esta idea:

            " Esas zonas oscuras de los derechos fundamentales y de la interpretación de los mismos son las que deben consesuarse por la vía del dialogo o de la democracia. Tanto los conflictos entre los derechos fundamentales como la interpretación concreta y aplicada a nuestras situaciones obligan a priorizar, a elegir y a sacrificar valores: ahí la tragedia de la ética. Para ser cohe­rente con la ética misma cualesquiera elecciones o decisión debe respetar a otro mínimo ético que es el del consenso dialógi­co; nadie tiene derecho a imponer a otro sus puntos de vista y menos a hacerlo violentamente. La comunicación y una comunicación lo más simétrica posible, como quiere Habermas, es el único fundamen­to de la aceptación de las normas justas."

Se ha insinuado distintas líneas para determinar los valores y el consenso sobre ellos.

Por un lado, se ha hablado de la construcción de los propios valores individuales para potenciar la autonomía personal y colectiva, que supondría una construcción de valores.

Por otro lado, se ha llegado a determinar que la comunidad llegue a determinar una serie de valores socialmente aceptables y aceptados. Se da por supuesto que existe una serie de valores que son asimilados como positivos por todas la sociedad. Estos valores podrían obtenerse de una reflexión sobre los valores de la democracia, o de los valores contenidos en nuestra Constitu­ción, o como es aceptado internacionalmente sobre los contenidos de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

 

si te interesa este blog, tengo otro:el mosaico educativo blogspot.com

Ralación entre valor moral y norma moral

RELACIÓN ENTRE VALOR MORAL Y NORMA MORAL

Al hablar de valores morales se hace necesario diferenciarlo de las actitudes y de las normas morales Vidal (1991) define norma moral como la formulación lógica y obligante del valor moral. No es valiosa por ella misma, sino en cuanto expresa el auténtico valor moral. Por eso  ha de ser formulada con lógica. La define: "La norma moral es por tanto, la mediación del valor moral en orden a guiar normativa­mente el comportamiento humano, de acuerdo con dicho valor."

Analizando esta definición, no se puede dudar de su necesi­dad. La persona es un ser necesitado de mediaciones; en la vida moral, no alcanza de un modo inmediato los valores; precisa de mediaciones, que en este caso son las normas morales. Su función es servir de puente mediador entre el valor moral objetivo y el comportamiento concreto, formulando el contenido del valor y proponiendo la forma de un comportamiento ideal.

A la vez, esta norma de moralidad es doble: objetiva y subjetiva. Es norma objetiva de moralidad la Ley moral; es decir; la ordenación preceptiva que rige sobre la actuación del hombre en relación con sus distintos fines dentro del orden general. Es norma subjetiva la conciencia moral del hombre, donde aparece impresa la ley moral y mediante la cual se aplica ésta a los distintos casos o circunstancias de la vida moral.

Si te interesa este blog, tengo otro:el mosaico educativo blogspot.com

Valor Moral

VALOR MORAL    

             La moralidad humana encuentra su dimensión objetiva a través del concepto de valor moral. Este valor moral goza de todas las propiedades de cualquier valor, (Inherencia, Trascendencia, Preferibilidad, Infinitud,  Objetividad, Polaridad y Jerarquía) pero a la vez presenta unas determinadas característi­cas.

El valor moral se relaciona con la actividad humana no en cuanto que tal actividad produce obras externas, sino en cuanto que el valor moral se coloca en la estructura de la acción humana en cuanto humana, es decir, en cuanto que la acción humana define al hombre. El valor moral tiene por materia las acciones libres en la que el hombre se define a sí mismo.

Sólo los actos voluntarios son objetos de valoración moral, por lo tanto, no todos los actos del hombre son actos morales. Es­te valor hace referencia directa a la subjetividad, depende de la libertad, la intencionalidad y la responsabilidad del hombre.

Se impone por sí mismo y a la vez se justifica por sí mismo. No se coloca en la línea de mediatización, sino que perte­nece al orden de lo que se autojustifica a sí mismo, imponiéndose al sujeto.

            Propiedades de la actuación moral son la imputabilidad y la responsabilidad.

            La imputabilidad es la condición de los actos morales en cuya virtud pueden éstos atribuirse a un sujeto racional y libre como a su causa. Son sólo imputables las acciones debidas a los  sujetos racionales libres.

            Responsabilidad es la propiedad recíproca en el sujeto moral por cuya virtud debe éste sentirse causa o autor del acto moral y de sus consecuencias y responder de ellas.

El valor moral hace referencia directa a la subjetividad: el valor moral tiene, como todo valor, un aspecto objetivo (la acción moral concreta) y otro subjetivo (la "buena voluntad" o la "mala voluntad"). Ahora bien, lo específico del valor moral viene dado por la referencia a las estructuras humanas de subjeti­vación,  es decir, depende de la libertad, la intencionali­dad y la responsabilidad del hombre.

El valor moral condiciona a la persona en su realización. Por ser un valor inherente a los comportamientos en que la persona se expresa en libertad, el valor moral aparece como la razón del ser del hombre. Por eso mismo, es un valor siempre cons­tante en la vida del hombre. Además, por ser el valor de la realización personal tiene la complejidad de ser un valor que realiza un ideal universalmente válido, pero al mismo tiempo con­dicionado a la situación personal del sujeto.

Si te interes este blog, tengo otro en:el mosaico educativo blogspot.com

Valores cívico- morales

VALORES CIVICO-MORALES

            Las democracias formales posibilitan el camino hacia la maduración personal, pero han de ser auxiliadas y complementa­das por unos sistemas educativo y unos medios de comunicación debida­mente preocupados por el logro de individuos y sociedades desarro­lladas y justas. La situación personal de algunos ciudada­nos en sociedades democráticas presenta un nivel de insatisfac­ción, de disarmonía, de frustraciones y en cierta medida de desencanto y rechazo a las instituciones que puede implicar inse­guridad, baja autoestima, intolerancia y desprecio al dialogo.

            Para que esta situación no se generalice es necesario un esfuerzo colectivo que conduzca a la elaboración de criterios mo­rales propios, solidarios y no supeditados a exigencias de carác­ter heterónomos. Y este es un objetivo de la educación moral.

            Las morales dogmáticas han muerto, ya que el mundo actual contiene muchas perspectivas, muchas posibilidades capaces de ilusionar, ser desarrolladas con un sentido ético; es un mundo rico en alternativas, cuajado de potencialidades. Un mundo donde la velocidad de los cambios, la aglomeración de los mismos, la escasa comunicación social, la secularización, la  tolerancia y la libertad no dejan espacio a la dogmatización.

            Pero la desaparición de dichas morales  ha sido más rápida que el desarrollo de un modelo alternativo de moral liberadora y progresista que suscite la adhesión y el entusiasmo.

            Los individuos ponen en tela de juicio todas las verdades mo­rales enseñadas y consideran como los pensadores de la sospecha, Niestzsche, Freud, y Marx, para los que la moral es, o  un producto de los resentidos, o un arma de los opresores para controlar y dominar a los más débiles.

            Hoy se propone la educación moral como una necesidad para vivir en democracia, ya que supone potenciar la capacidad de orientarse con autonomía, racionalidad y cooperación en situacio­nes que suponen conflicto de valores. Adela Cortina (1986) hace descansar el sentido profundo de la moral civil, en unos valores compartidos que por verdaderos hemos aceptado explícitamente un buen número de sociedades.

            El ser humano no puede sustraerse a la actitud moral por ser responsable  de sus actos.

Si te interesa ests blog, tengo otro en:el mosaico educativo blogspot.com