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El alumnado como persona

En el libro Orientación no sexista expuse  que cada persona genera su propia transformación a partir de su proyecto de vida; este proyecto depende de la identificación con determinados modelos, de la información que se recibe, del intercambio social. Se construye la personalidad y junto con ella la sexualidad, la vivencia de su propio sexo y la configuración de un lenguaje para expresarla.

Se da una interrelación entre los mensajes transmitidos por los genes, las gónadas y las hormonas, las pautas que el medio ofrece y la elaboración, estructuración y reestructuración de los elementos psíquicos de cada uno.

 No hay que olvidar:

 

 

1º Que todo ser al nacer es un ser sexuado y no puede dejar de serlo.

2º Que no todos viven la sexualidad de la misma manera.

3º Que en la sexualidad se da un componente biológico y también social.

4º Que toda la realidad social no puede entenderse sin la sexualidad.

5º Que en la adolescencia es donde se desarrolla la identidad personal y, que en  esta identidad es fundamental la configuración de la sexualidad.

6º Que en la adolescencia, cuando nuestros alumnos son más vulnerables, se ven estimulados por la música, la publicidad y modas, que pueden formar un concepto erróneo de su propia sexualidad.  Incluso los medios de comunicación pueden, a veces, producirles frustración debido a falsas informaciones y a deformaciones de la realidad.

 

Estas reflexiones nos llevan a concluir que la sexualidad es una dimensión vital del ser humano. Y si los educadores queremos formar personas se hace imprescindible educar esta  dimensión. Pero no sólo en esta dimensión, sino todas aquellas que lo conforman como persona.

 El hombre es una unidad radical de lo somático y lo psíquico relacionados tan íntimamente que forman un todo imposible de separar. Pero, no podemos olvidar que nuestro alumnado, son personas y todas las personas son iguales.

Efectivamente, el hombre, como concepto genérico, es un todo, no existe su anatomía por un lado, los sentimientos por otro y las capacidades ajenas a ese todo que lo forma.

Lo que interesa es brindar la posibilidad de adquirir una manera de ser, de sentir, de actuar, de superar miedos, de construir  actitudes positivas ante el hecho sexual, ante su propia sexualidad y ante la de los demás. Pero es impensable una sexualidad sin afectividad porque si no quedaría reducida solamente  a la genitalidad olvidando otros aspectos del individuo. Y también es impensable vivir, sentir, actuar sin relacionarlos con el "Otro".

A lo largo de las últimas décadas se suceden de manera vertiginosa los estudios de género, debido fundamentalmente a la violencia doméstica y al número de muertes que se están produciendo. Cada vez es más alarmante el número de mujeres que mueren a manos de su pareja, y últimamente, aunque de manera tímida, aún por vergüenza social y porque no es políticamente correcto, hay denuncias de hombres que se sienten maltratados por ellas.

 Aunque siempre que se habla de igualdad de género se piensa en conseguir esa igualdad para la mujer, porque hasta hace pocas décadas no tenía ni derecho al voto en las sociedades avanzadas, y aún hoy, en algunos países son consideradas como personas de segundo orden, en nuestra sociedad del siglo XXI se debe educar para la igualdad, sin distinción de sexo.

Pero los estudios de género se desprenden de la teoría feminista, cuyo objetivo era buscar los derechos de las mujeres, mujeres que no disponían de ellos, que estaban marginadas en todos los ámbitos, incluso en el ámbito doméstico, porque  su posición en la familia era  de rango inferior al hombre.

En los años ochenta, presionados por los movimientos feministas, varios foros internacionales acuerdan impulsar políticas a favor de las niñas y las mujeres como son  la IV Conferencia Internacional sobre educación para Adultos, París 1985; la Conferencia Mundial sobre educación para todos, Jomtien 1990; pero es en la Conferencia de Bijing, en 1995,  donde se delimitan metas, propósitos y actuaciones en materia de educación.

 La contribución más importante de los estudios de género, ha sido poner de relieve  que el género se construye a partir del proceso de socialización, y este proceso ha sido diferente según seas hombre o mujer, es decir, la persona al nacer es de un sexo u otro, pero lo que se conoce como género depende de las ideas imperantes de la sociedad donde naces y que a través del proceso de socialización, las asumes, las interiorizas y esas ideas las interiorizas, las haces tuyas.

Como el individuo se socializa a través de los núcleos primarios, es decir, a través de la familia, la escuela y el grupo de iguales, son éstos los que transmiten las pautas  vigentes en un momento histórico determinado.

 El niño o la niña al nacer deben empezar a aprender todo, pues sólo trae los instintos y, desde hablar,  comunicarse,  vivir en sociedad, depende el aprendizaje.

 Este aprendizaje puede ser intencionado, como es el aprendizaje que se realiza en la escuela, pero la mayoría de las actitudes, valores, hábitos, los va adquirir imitando a los demás e interiorizando los valores que sustentan esos grupos.

 De aquí se desprende, que si queremos cambiar esas pautas, es necesario empezar modificando la conducta de  estos grupos primarios.

Un ejemplo de lo anterior es el estudio realizado con niños por Askew y Ross (1988), donde se pone de manifiesto como éstos aprenden  la masculinidad  negando  lo femenino, y que experimentan dificultades debido a la presión  ejercida sobre ellos para que demuestren su masculinidad y escondan su vulnerabilidad.

Uno de los grupos primarios  más influyentes es la escuela. Y por lo tanto, será necesario cambiar el tratamiento dado a las niñas y a los niños en este ámbito.

 En muchos países las acciones prioritarias consisten en  mejorar los contenidos y materiales educativos que promueven la igualdad de oportunidades para ambos sexos, revisando la perspectiva de género, los libros de texto, suprimiendo contenidos e imágenes estereotipadas de la mujer y destacando el papel de la mujer en la vida social y en la familia.

Lo que se pretende es que las acciones en las escuelas sean no solo informativas, sino formativas, capaces de trascender en actitudes que propicien la igualdad de oportunidades a niños y niñas,  en la escuela, en el trabajo, en la vida privada, hasta ir formando una nueva cultura social donde se respete la diferencia y la pluralidad.

 Se quiere que la escuela  sea un espacio de transformación social.

La mujer ha  asumido en la historia roles que hoy, en las circunstancias históricas actuales hay que revisar. Alberdi en la conferencia "La igualdad nos dará una sociedad mejor" afirma: "hemos vivido en un pacto social por el que el hombre y la mujer tenían papeles predeterminados en la vida, el hombre el poder y a la mujer la reproducción y la casa, a la mujer se la asociaba además con fragilidad, sumisión, ligereza, propiciando estereotipos que se han arraigado". En la misma conferencia insistió en la necesidad de un cambio social que termine con la pobreza de capacidad, es decir, de la carencia de instrumentos y preparación que mantiene a la mujer alejada del poder y de los ámbitos de decisión, debiendo compartir la mujer con el hombre el espacio público y privado.

Victoria Camps (1998) afirma que el siglo XXI será el siglo de las mujeres, ya que hoy nadie puede detener el movimiento surgido para la igualdad de oportunidades. Así mismo, afirma  que aún hoy, hay hoy grandes obstáculos para alcanzar esa igualdad, ya que en la vida privada se sigue discriminando a la mujer y el acceso de la mujer a cargos y puestos de mayor responsabilidad avanza muy despacio.

La mujer se ha incorporado  a la vida laboral debido a la crisis económica vivida últimamente, pero esa incorporación al trabajo remunerado, ha cargado a la mujer con doble jornada, ya que es la que mayoritariamente asume todo el trabajo doméstico, y esto precisamente, no es igualdad.

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