Blogia

pisaal.blogia.com Las cookies de este sitio se usan para personalizar el contenido

Autoconcepto. Cómo trabajarlo

 

Región de Murcia

 

 

Consejería de Educación, Ciencia e Investigación.                  

                                                                                                                                                                                                                                                

 

 

Instituto de Educación Secundaria

 

 

 

LA BASÍLICA

 

 

 

 

 

 

 

 

CIF centro: Q3000284D

Plan parcial La Basílica, s/n.

30157. Algezares. Murcia.

Tf. : 968841018

Fax: 968844901

e-mail: 30013542@educarm.es

 

 

 

 

 

 

 

 


Quinta sesión de tutoría

 

OBJETIVO:

 

Fomentar el autoconocimiento del alumnado.

 

ACTIVIDAD:

 

Se proponen varias actividades:

 

1º Se propone que cada alumno/a se identifique con un animal. Una vez realizado este paso se pregunta los motivos de esa elección.

Este ejercicio ayuda a conocer las cualidades más valoradas por ellos y su identificación con ellas.

 

2º Se proporciona un recipiente a cada uno de los alumnos. Se propone a todos que escriban cualidades positivas de los otros compañeros  y las introduzcan en los recipientes de los demás según la opinión personal de cada uno de ellos. Posteriormente se piden voluntarios para leer los papeles introducidos en su recipiente. Este ejercicio permite conocer la percepción de los demás sobre uno mismo.

 

3º Se pone a cada uno de los alumnos una hoja de papel en la espalda y los otros escriben en él las cualidades más destacadas. Posteriormente cada alumno toma el papel de su propia espalda y se comenta lo acertado o disparatado de esas cualidades escritas.

 

4º Se escribe en la pizarra varias cualidades y se pide al alumnado que escriban en un folio el orden en que se las aplicarían. Se puede terminar con un dialogo haciendo hincapié de la importancia de ser distintos, y que no hay nadie mejor que los demás.

 

5º Se puede pedir que escriban en un folio cinco cualidades y cinco defectos de cada uno de ellos. Se termina con un dialogo grupal reforzando la idea de cambio en sus defectos.

 

EVALUACIÓN:

 

 Se valorará el interés y la participación del alumnado en la actividad elegida

 

<script type="text/javascript"><!--google_ad_client = "ca-pub-0540345447368529";/* zapatería */google_ad_slot = "2317774921";google_ad_width = 728;google_ad_height = 90;//--></script><script type="text/javascript"src="http://pagead2.googlesyndication.com/pagead/show_ads.js"></script>

El sexismo en las nuevas tecnologías

EL SEXISMO EN LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS A través del juego los niños y las niñas adquieren aprendizajes para la vida y a la vez, es una de las formas de socialización. Hoy, cada vez con más frecuencia, se regalan videojuegos convirtiéndose en instrumentos para descubrir el mundo que les rodea. En un estudio realizado por el CIDE y el Instituto de la Mujer en el año 2004 se ha comprobado que todos los videojuegos reproducen actitudes sexistas de manera explícita e implícita. Se sigue asociando valores estereotipados al hombre y a la mujer y son videos realizados por hombres para hombres, porque reproducen la cultura machista, ya que la imagen y el rol de la mujer esta minusvalorado, y ante las quejas internacionales está apareciendo una mujer con valores de hombre. Entre los valores que predominan en los videojuegos están: la competición, la violencia, el racismo, la impulsividad, la irresponsabilidad, e incluso se han usado como método para propaganda política. Se cree mayoritariamente que los videojuegos no afectan a la persona jugadora, pero esto no es así, ya que influye en la formación de la identidad de cada uno. La mayoría de los padres no conoce el contenido de los videojuegos con el desconocimiento de los valores, actitudes y normas transmitidas en ellos. El CIDE y el Instituto de la mujer en el año 2005 publicaron el trabajo “La diferencia sexual en el análisis de los videojuegos” coordinada por el profesor de la Universidad de León, Diez Gutiérrez, cuyo objetivo principal era analizar los estereotipos de género que aparecen en los videojuegos más utilizados. Posteriormente, en el 2007 se ha realizado la investigación “Mujeres y videojuegos: Hábitos y preferencias de las videojugadoras” realizada sobre 1788 encuestas validas, con mujeres que estudian carrera universitarias o formación profesional, la mayoría solteras con pareja (47.53%) seguidas de solteras sin pareja (20,7%). En esta investigación se da como resultado que el 54,63% de las encuestadas emplean su ocio en los videojuegos de manera asidua. El 36,32% de las mujeres que utilizan los videojuegos cree que éstos están orientados a un público masculino. Así mismo el 56,4% dicen que donde han visto más manifestaciones contra la dignidad de la mujer o en general discriminatorio hacia su género ha sido en los Programas de Televisión. En segundo lugar en el cine-video (15,38%) y en los videojuegos el 15.27%. Así mismo, las series de dibujos animados no fomentan el respeto por lo diferente y mantienen estereotipo sexistas según un estudio de la Universidad de Granada. Se han estudiado 117 personajes, sólo cuatro son de otra raza diferente a la occidental, y por cada personaje femenino protagonista, hay dos masculinos, con independencia del país de producción de la serie. La investigación revela que muchas tienen una calidad ínfima, ocupan un espacio mínimo con respecto al resto de la programación y además anulan la fantasía como medio para la educación en la solidaridad, la paz y el multiculturalismo. El sesgos sexista se manifiesta no sólo en el número de personajes femeninos con respecto a los masculinos, sino en las profesiones ya que los hombres suelen ser jueces, profesores, científicos, militares mientras que las mujeres son un 35% amas de casa, y el resto maestras, brujas, conserjes … Royo Vela y otros (2005) en el estudio sobre roles de género y/o sexismo en la publicidad desarrollados por la Unión de Consumidores de España y el Instituto de la Mujer ponen de manifiesto la existencia de estereotipos. Se presenta a la mujer como seres dependientes del hombre, o como objetos sexuales o representantes de cánones estéticos. Este estudio trata de analizar la evolución de los estereotipos publicitarios de hombres y mujeres en las tres últimas décadas donde se ha producido una evolución social y cultura en la sociedad. Estos cambios han sido muy significativos para la mujer y ha supuesto alejarse del modelo tradicional de familia. El cambio cultural tiene una de sus principales vertientes en la igualación de condiciones entre el hombre y la mujer aumentando la consideración del trabajo de ésta como medio de autorrealización e independencia personal y aceptando paulatinamente los hombres el desempeño de roles hasta este momento reservado a las mujeres. Estas diferencias se han visto reflejadas en la publicidad porque la sociedad ha cambiado; la publicidad refleja un elevado reconocimiento de la igualdad de sexos entre hombres y mujeres, lo que se traduce en un menor uso publicitario de roles tradicionales para ambos, aunque el hombre sigue ocupando mayoritariamente roles profesionales. Se van acortando las diferencias entre ambos. El sexismo no ha desaparecido, sino que se ha hecho más sutil, con nuevas formas, es el llamado sexismo moderno.

Autoconcepto masculino y autoconcepto femenino

Es interesante conocer algunos trabajos realizados sobre este tema porque ayudan a profundizar sobre las semejanzas y las diferencias entre hombres y mujeres, entre los femenino y lo masculino del ser humano. A mediados de la década de los setenta, coincidiendo con la segunda ola del movimiento Feminista, aparecieron en Estados Unidos los primeros grupos de estudio sobre los hombres y la masculinidad, a los que, posteriormente, se unieron diversos colectivos en Europa, Australia y América Latina. Se abordó el estudio de la masculinidad como un tema relacionado con la igualdad de oportunidades. Ocho países europeos, entre ellos España participan en el Proyecto Arianne, financiado por la Unión Europea. El trabajo empezó con un estudio etnográfico sobre las identidades adolescentes de cada país, y ha continuado con una propuesta de investigación-acción relacionada con el trato con los chicos y chicas de esta edad. En Cuadernos de Pedagogía (1999; vol 284) describe este proyecto y escribe: “La aportación fundamental del Proyecto Arianne es su intento de crear profesionales de la educación comprometidos con la investigación, así como tratar de conjugar los resultados de ésta con la acción educativa.” Xavier Rambla; Marta Rovira y Amparo Tomé (1999) en un artículo titulado “Ocho trajes a Medida” nos presentan las actuaciones llevadas a cabo en Dinamarca, Alemania, Grecia, Gran Bretaña, Francia, Italia, España y Portugal, como en cada país se ha desarrollado un modelo propio para conseguir el mismo objetivo: elaborar estrategias pedagógicas que amplíen los horizontes de la identidad masculina de los adolescentes. En “El Proyecto Arianne en Canarias, “Construir una cultura del cambio educativo” de Fernando Barragán. María J. García y Juan Rodríguez (1999) presentan las investigaciones sobre las ideologías de los chicos y las chicas, detectando diferencias Entre las aportaciones del Proyecto Arianne se pueden distinguir: “Las estrategias sobre la igualdad de oportunidades necesitan cuestionar las creencias estereotipadas que comparten tanto las chicas como los chicos sobre los trabajos y las carreras masculinas y femeninas. Los chicos necesitan entender mejor las funciones de la familia y del padre, y desarrollar valores relacionados con el cuidado de las personas, así como aprender a expresar emociones y amor en el contexto familiar. Se deben potenciar imágenes positivas de los hombres en la familia. Los chicos necesitan liberarse de la presión a la que se ven sometidos para ser «brutos, insensibles, fuertes, machos». Necesitan abordar los temas relacionados con su propia sexualidad y sus sentimientos e informarse sobre la sexualidad femenina. Las chicas necesitan informarse sobre los sentimientos de los chicos y sus miedos, así como tomar conciencia de sus ideas androcéntricas. Es necesario integrar los temas de género en el trabajo educativo. La homofobia, las agresiones y la violencia pueden ser utilizadas como fronteras simbólicas entre los mundos masculino y femenino. Los estereotipos masculinos naturalizan la violencia masculina. Se mantienen los estereotipos de género entre los chicos y las chicas en algunos países, especialmente cuando el éxito de éstas crea ansiedad entre los chicos, pero también porque algunas chicas comparten la perspectiva patriarcal masculina del mundo social.” Es decir, este proyecto propone educar en la igualdad, aboliendo los estereotipos de género, no identificando a priori cualidades en las personas, no mandando mensajes que potencien la desigualdad. Christian Enrique Cruz; Verónica Zempoaltecatl; Fredi Everardo Correa (2005) en la revista “Enseñanza e Investigación” en Psicología exponen la investigación “Perfiles de sexismo en la ciudad de México: validación del cuestionario de medición del sexismo ambivalente.” Como resultados de este trabajo es interesante resaltar que debido a su carga conceptual, únicamente los componentes del sexismo hostil correlacionaron de manera positiva con la violencia en las relaciones de pareja; sin embargo, las relaciones entre los seis componentes muestran que ambos tipos de sexismo tienen a presentarse de manera conjunta. También ponen de manifiesto que las mujeres que aceptan como parte de su rol el compartir espacios de intimidad emocional y sexual con sus parejas tienden a sufrir menos violencia verbal a lo largo de sus relaciones. A menor nivel de estudios de las mujeres, mayor su aceptación por los perfiles sexistas. Al aumentar el nivel de estudios disminuye el nivel de sexismo. Otros trabajos, como el de la Universidad a Distancia, con un equipo investigador dirigido por José Francisco Morales, en colaboración con la Secretaría General de Políticas de Igualdad, y el Instituto de la Mujer durante los años 1997-2000, demostró que existen diferencias en el tipo de afirmaciones expresadas según género, y que éstas varían según la edad. Pero también hay trabajos que se ocupan de investigar el sexismo en los docentes. La Universidad de Vigo en colaboración con la Secretaria antes mencionada y el Instituto de la Mujer, dirigido el equipo investigador por la profesora Doctora María Lameiras Fernández, en los años 2001-2002, investigó el nivel de sexismo en el colectivo de docentes no universitarios, y estableció las relaciones con variables sociodemográficas como es el sexo y la edad, opción religiosa así como el tipo de centro o el lugar geográfico en el que se ubica. Así mismo pone de manifiesto la falta de formación en temas de coeducación, pues sólo un 37,8% de los/las docentes han recibido formación en coeducación. Este estudio confirma la presencia de actitudes sexistas hacia las mujeres, sobre todo en el profesorado de educación primaria, en los centros privados y en los centros religiosos. Esto nos indica que la presencia de actitudes sexistas en el colectivo de docentes no universitarios/as, confirma que éstas se siguen transmitiendo en el ámbito educativo como hemos afirmado anteriormente. Es decir, el profesorado transmite estas actitudes, de manera no intencional pero que calan profundamente en el alumnado. También Ana Vega Navarro (1996) en el artículo “Exclusión y dominación sexista en la escuela coeducadora” analizó cómo en la escuela actual se discrimina y se olvida a la mujer mediante la inculcación sexista de conductas y actitudes estereotipadas. Otro aspecto investigado es en el que se realizó en el II Congreso Hispano Portugués, celebrado en el año 2005. El profesor Antonio Bustillos y la profesora Maria del Prado Silván-Ferrero presentaron el trabajo: “Propuesta de mejora en las escalas de sexismo ambivalente. Influencia de las capacidades de manejo de impresión en la actitud sexista.” Con este nuevo instrumento se podía medir el sexismo existente. Las mujeres en ambientes sexistas tienden a asumir esas creencias sexistas porque la ideología imperante hace que se legitimen estas actitudes sexistas. El psicólogo José Luís González García en el 2006, ha realizado un Informe sobre “Violencia de género y actitudes sexistas en la población joven de Cantabria” encargado por la Dirección General de la Mujer del Gobierno de Cantabria, en alumnos y alumnas de ESO, Bachillerato, y Ciclos Formativos. En este trabajo, se pone de manifiesto que los chicos y las chicas siguen siendo educados de forma diferenciada, en desventaja para las mujeres. Un 23% de las jóvenes cántabras toleran en sus relaciones comportamientos que podrían derivar en violencia de género. Es decir, actualmente se sigue dando discriminaciones en educación, perjudicando a las mujeres y no cumpliendo el Principio de Atención a la Diversidad. Cladelles (2005) afirma que hay diferencias significativas a favor de los hombres, empleando así éstos menos tiempo y cometiendo menos errores en la tarea que las mujeres, cuando no es necesario el proceso de rotación, mostrando resultados dispares en el caso de no tener que efectuar la rotación. Pacheco, L. V.; Pérez Aranda, G; Estrada, S. exponen que el conocimiento de uno mismo en sí es una teoría, es lo que la persona cree de sí mismo y siente sobre sí mismo, aunque lo que crea y sienta no se corresponda con la realidad y, en función de ello así se comporta. De ahí que la mayoría de los autores y autoras interpreten el autoconcepto globalmente, como un conjunto integrado de factores o actitudes relativos al yo, que serían: cognitivos, afectivos y conativos, que de considerarlos individualmente podrían identificarse de la siguiente manera: el primer factor como autoconcepto, el segundo como autoestima y el tercero como autoeficacia. El autoconcepto no es innato sino que se construye y se define a lo largo del desarrollo por la influencia de las diferentes experiencias que el individuo tiene con el entorno social, escolar, familiar, pero también es el resultado de los logros y fracasos vividos. Es el proceso que siguen las personas para llegar a conocerse. Se ha tratado de analizar las diferencias de género respecto a sus niveles de autoconcepto desde un modelo multidimensional, es decir, si existen diferencias de género en las dimensiones del autoconcepto. Y se ha comprobado que existen diferencias significativas en las dimensiones del autoconcepto social de los hombres y de las mujeres; sin embargo, las mujeres alcanzan niveles más elevados en el autoconcepto familiar que los hombres. No existen diferencias significativas de género en el autoconcepto físico, académico, emocional y global, sin embargo los hombres obtienen mayores puntuaciones que las mujeres. Estos datos confirman la posición poco valorada de las mujeres en el contexto histórico económico social. El objetivo de esta investigación fue identificar el nivel de sexismo tanto hacia mujeres como hacia hombres y comprobar si el nivel de estudios está relacionado con las actitudes sexistas. Los resultados muestran que los chicos son más sexistas hacia las mujeres y tienen mayores actitudes benevolentes hacia los hombres. Tanto para hombres como para mujeres el nivel de estudios correlaciona negativamente con las actitudes sexistas, es decir, se comprueba que a mayor nivel de estudios menor nivel de sexismo. Alcalá V. Camacho M, Giner D, Giner J y Ibáñez E (2006) afirman que los afectos implican mecanismos fisiológicos, cognitivos, comportamentales, condicionamientos culturales, y el género es un elemento complejo y es difícil relacionar ambos sin un exhaustivo trabajo. Watson y Clark (1994) sugieren dos grandes factores en las experiencias emocionales, tipificados como afecto positivo y afecto negativo. Se trata de un modelo bidimensional de la estructura básica del afecto. El afecto positivo en niveles altos se caracteriza por alta energía, concentración completa y agradable dedicación, y el bajo afecto positivo viene determinado por tristeza y letargo. El afecto negativo en niveles altos se caracteriza por un conglomerado de estados anímicos como la ira, la culpa, el temor, el nerviosismo mientras que el bajo efecto negativo es un estado de calma y serenidad. Existe un hecho en la cultura occidental que las mujeres son más ricas emocionalmente y más expresiva que los hombres, es decir, que las mujeres son más propensas que los hombres a expresar emociones en general. Simon y Nath (2004) encuentran diferencias en la frecuencia con la que los hombres expresan emociones positivas, como calma y entusiasmo, más frecuentemente que las mujeres, éstas expresan más las emociones negativas como ansiedad y tristeza. Se ha realizado un estudio de los afectos mediante la Escala de afectos positivos y negativos. Esta escala permite analizar las emociones que han dominado la vida pasada del sujeto y las emociones que están presentes en el momento actual Se estudió con 120 sujetos (57,5 % mujeres y 42,5% hombres) con edades comprendidas entre los 18 y 50 años. El principal hallazgo de este estudio se centra en constatar una diferencia fundamental en cuanto al género: mientras que en los hombres se observa una continuidad emocional en el pasado y presente caracterizado por sentimientos de soledad, seguridad y orgullo, en las mujeres se observa un cambio entre ambas etapas de la vida, pasando desde las emociones positivas de su pasado a otras más negativas en el presente. Grossman y Word en 1993¸ Kelly y Hustson-Comeaux en 1999, señalan que las mujeres expresan con mayor frecuencia emociones de felicidad, tristeza y miedo, mientras que los hombres expresan más emociones de cólera. Lasa Aristu, A; Vallejo Pareja, M. A. y Domínguez Sánchez, J. (2007) demostraron que ante inducción mediante imaginación: 1) las mujeres se mostrarán facialmente más expresivas que los hombres durante las tareas experimentales. 2) las mujeres se activarán subjetiva y fisiológicamente más que los hombres en la tristeza pero no durante la alegría. 3) los hombres obtendrán un mayor beneficio que las mujeres ante un cambio de estado emocional, reflejándose este hecho en una menor activación de sus respuestas afectivas frente al cambio de valencia emocional (levantamiento mejillas y reducción abertura palpebral). Además de poco valoradas en los siglos anteriores, invisibles en la sociedad, recluidas al ámbito privado, las mujeres han desarrollado la expresión de las emociones de manera diferente a los hombres. En cuanto a la sexualidad, Navarro-Pertusa, E.; Reig Ferrer, A.; Barberá Heredia,E. y Ferrer Cascales,R. (2006) en un trabajo realizado sobre la iniciación sexual adolescente: diferencias de género, comprueban que la iniciación sexual es un tema que ha preocupado a los psicólogos, y a las psicólogas pero que no es hasta la década de los años noventa cuando se impulsan estas investigaciones. Los datos de investigaciones sociológicas hasta mediados del siglo XX, describen una progresiva confluencia de género en la iniciación sexual y el tipo de relación de pareja. (López, 2004) Pero a pesar de esta confluencia de actitudes, todavía el género influye en los comportamientos sobretodo, en el uso del sexo de consumo, en las violaciones, número de parejas… En el estudio realizado se confirma la confluencia de género en la iniciación sexual. Carmen Bueno; Maica Casares; Claudio Cifuentes; Antonia Carmona; Francisco Fernández y Guillermo Rojo (2000) de la Universidad de Granada realizaron un estudio de Identidades de Género y feminización del éxito escolar cuyo uno de los objetivos era conocer las diferencias de Género respecto al éxito académico y las imbricaciones que pudieran darse entre la construcción de las identidades de género diferenciales y el rendimiento académico. Afirman que las alumnas obtienen mejores resultados académicos que sus homólogos varones. La escuela como mecanismo de compensación de las alumnas y la mejor adaptación de éstas a los criterios de excelencia escolar parecen ser los pilares de este éxito diferencial. Es decir, en general hay diferencias entre la formación de el autoconcepto, la manifestación de las emociones, la sexualidad, pero estas diferencias no se dan por ser mujer o hombre, sino existen principalmente por los estereotipos sexistas impuestos por la sociedad. Victoria Sau (1986) afirma: “A partir de la psicología y la antropología, el carácter histórico, político y cultural del “ser mujer. La división sexual del trabajo, la interpretación patriarcal de la maternidad como fenómeno “natural” inferior al “cultural” arriesgar la vida en la guerra, el sistema de representaciones de género en el lenguaje, los mitos y el arte son todos ellos elementos que configuran el “ser mujer” en la imagen tradicional femenina” Todos los trabajos expuestos vienen a confirmar la teoría de que los comportamientos de las personas están condicionados por la sociedad, ya que ésta transmite, elabora y condiciona los estereotipos asignados a las personas según tengan un sexo u otro. Quizás en la actualidad, al observar los comportamientos se pueda vislumbrar una igualdad entre ambos sexos, pero en el fondo existe una socialización diferente, puesta en ocasiones de manifiesto. Es interesante conocer algunos trabajos realizados sobre este tema porque ayudan a profundizar sobre las semejanzas y las diferencias entre hombres y mujeres, entre los femenino y lo masculino del ser humano. A mediados de la década de los setenta, coincidiendo con la segunda ola del movimiento Feminista, aparecieron en Estados Unidos los primeros grupos de estudio sobre los hombres y la masculinidad, a los que, posteriormente, se unieron diversos colectivos en Europa, Australia y América Latina. Se abordó el estudio de la masculinidad como un tema relacionado con la igualdad de oportunidades. Ocho países europeos, entre ellos España participan en el Proyecto Arianne, financiado por la Unión Europea. El trabajo empezó con un estudio etnográfico sobre las identidades adolescentes de cada país, y ha continuado con una propuesta de investigación-acción relacionada con el trato con los chicos y chicas de esta edad. En Cuadernos de Pedagogía (1999; vol 284) describe este proyecto y escribe: “La aportación fundamental del Proyecto Arianne es su intento de crear profesionales de la educación comprometidos con la investigación, así como tratar de conjugar los resultados de ésta con la acción educativa.” Xavier Rambla; Marta Rovira y Amparo Tomé (1999) en un artículo titulado “Ocho trajes a Medida” nos presentan las actuaciones llevadas a cabo en Dinamarca, Alemania, Grecia, Gran Bretaña, Francia, Italia, España y Portugal, como en cada país se ha desarrollado un modelo propio para conseguir el mismo objetivo: elaborar estrategias pedagógicas que amplíen los horizontes de la identidad masculina de los adolescentes. En “El Proyecto Arianne en Canarias, “Construir una cultura del cambio educativo” de Fernando Barragán. María J. García y Juan Rodríguez (1999) presentan las investigaciones sobre las ideologías de los chicos y las chicas, detectando diferencias Entre las aportaciones del Proyecto Arianne se pueden distinguir: “Las estrategias sobre la igualdad de oportunidades necesitan cuestionar las creencias estereotipadas que comparten tanto las chicas como los chicos sobre los trabajos y las carreras masculinas y femeninas. Los chicos necesitan entender mejor las funciones de la familia y del padre, y desarrollar valores relacionados con el cuidado de las personas, así como aprender a expresar emociones y amor en el contexto familiar. Se deben potenciar imágenes positivas de los hombres en la familia. Los chicos necesitan liberarse de la presión a la que se ven sometidos para ser «brutos, insensibles, fuertes, machos». Necesitan abordar los temas relacionados con su propia sexualidad y sus sentimientos e informarse sobre la sexualidad femenina. Las chicas necesitan informarse sobre los sentimientos de los chicos y sus miedos, así como tomar conciencia de sus ideas androcéntricas. Es necesario integrar los temas de género en el trabajo educativo. La homofobia, las agresiones y la violencia pueden ser utilizadas como fronteras simbólicas entre los mundos masculino y femenino. Los estereotipos masculinos naturalizan la violencia masculina. Se mantienen los estereotipos de género entre los chicos y las chicas en algunos países, especialmente cuando el éxito de éstas crea ansiedad entre los chicos, pero también porque algunas chicas comparten la perspectiva patriarcal masculina del mundo social.” Es decir, este proyecto propone educar en la igualdad, aboliendo los estereotipos de género, no identificando a priori cualidades en las personas, no mandando mensajes que potencien la desigualdad. Christian Enrique Cruz; Verónica Zempoaltecatl; Fredi Everardo Correa (2005) en la revista “Enseñanza e Investigación” en Psicología exponen la investigación “Perfiles de sexismo en la ciudad de México: validación del cuestionario de medición del sexismo ambivalente.” Como resultados de este trabajo es interesante resaltar que debido a su carga conceptual, únicamente los componentes del sexismo hostil correlacionaron de manera positiva con la violencia en las relaciones de pareja; sin embargo, las relaciones entre los seis componentes muestran que ambos tipos de sexismo tienen a presentarse de manera conjunta. También ponen de manifiesto que las mujeres que aceptan como parte de su rol el compartir espacios de intimidad emocional y sexual con sus parejas tienden a sufrir menos violencia verbal a lo largo de sus relaciones. A menor nivel de estudios de las mujeres, mayor su aceptación por los perfiles sexistas. Al aumentar el nivel de estudios disminuye el nivel de sexismo. Otros trabajos, como el de la Universidad a Distancia, con un equipo investigador dirigido por José Francisco Morales, en colaboración con la Secretaría General de Políticas de Igualdad, y el Instituto de la Mujer durante los años 1997-2000, demostró que existen diferencias en el tipo de afirmaciones expresadas según género, y que éstas varían según la edad. Pero también hay trabajos que se ocupan de investigar el sexismo en los docentes. La Universidad de Vigo en colaboración con la Secretaria antes mencionada y el Instituto de la Mujer, dirigido el equipo investigador por la profesora Doctora María Lameiras Fernández, en los años 2001-2002, investigó el nivel de sexismo en el colectivo de docentes no universitarios, y estableció las relaciones con variables sociodemográficas como es el sexo y la edad, opción religiosa así como el tipo de centro o el lugar geográfico en el que se ubica. Así mismo pone de manifiesto la falta de formación en temas de coeducación, pues sólo un 37,8% de los/las docentes han recibido formación en coeducación. Este estudio confirma la presencia de actitudes sexistas hacia las mujeres, sobre todo en el profesorado de educación primaria, en los centros privados y en los centros religiosos. Esto nos indica que la presencia de actitudes sexistas en el colectivo de docentes no universitarios/as, confirma que éstas se siguen transmitiendo en el ámbito educativo como hemos afirmado anteriormente. Es decir, el profesorado transmite estas actitudes, de manera no intencional pero que calan profundamente en el alumnado. También Ana Vega Navarro (1996) en el artículo “Exclusión y dominación sexista en la escuela coeducadora” analizó cómo en la escuela actual se discrimina y se olvida a la mujer mediante la inculcación sexista de conductas y actitudes estereotipadas. Otro aspecto investigado es en el que se realizó en el II Congreso Hispano Portugués, celebrado en el año 2005. El profesor Antonio Bustillos y la profesora Maria del Prado Silván-Ferrero presentaron el trabajo: “Propuesta de mejora en las escalas de sexismo ambivalente. Influencia de las capacidades de manejo de impresión en la actitud sexista.” Con este nuevo instrumento se podía medir el sexismo existente. Las mujeres en ambientes sexistas tienden a asumir esas creencias sexistas porque la ideología imperante hace que se legitimen estas actitudes sexistas. El psicólogo José Luís González García en el 2006, ha realizado un Informe sobre “Violencia de género y actitudes sexistas en la población joven de Cantabria” encargado por la Dirección General de la Mujer del Gobierno de Cantabria, en alumnos y alumnas de ESO, Bachillerato, y Ciclos Formativos. En este trabajo, se pone de manifiesto que los chicos y las chicas siguen siendo educados de forma diferenciada, en desventaja para las mujeres. Un 23% de las jóvenes cántabras toleran en sus relaciones comportamientos que podrían derivar en violencia de género. Es decir, actualmente se sigue dando discriminaciones en educación, perjudicando a las mujeres y no cumpliendo el Principio de Atención a la Diversidad. Cladelles (2005) afirma que hay diferencias significativas a favor de los hombres, empleando así éstos menos tiempo y cometiendo menos errores en la tarea que las mujeres, cuando no es necesario el proceso de rotación, mostrando resultados dispares en el caso de no tener que efectuar la rotación. Pacheco, L. V.; Pérez Aranda, G; Estrada, S. exponen que el conocimiento de uno mismo en sí es una teoría, es lo que la persona cree de sí mismo y siente sobre sí mismo, aunque lo que crea y sienta no se corresponda con la realidad y, en función de ello así se comporta. De ahí que la mayoría de los autores y autoras interpreten el autoconcepto globalmente, como un conjunto integrado de factores o actitudes relativos al yo, que serían: cognitivos, afectivos y conativos, que de considerarlos individualmente podrían identificarse de la siguiente manera: el primer factor como autoconcepto, el segundo como autoestima y el tercero como autoeficacia. El autoconcepto no es innato sino que se construye y se define a lo largo del desarrollo por la influencia de las diferentes experiencias que el individuo tiene con el entorno social, escolar, familiar, pero también es el resultado de los logros y fracasos vividos. Es el proceso que siguen las personas para llegar a conocerse. Se ha tratado de analizar las diferencias de género respecto a sus niveles de autoconcepto desde un modelo multidimensional, es decir, si existen diferencias de género en las dimensiones del autoconcepto. Y se ha comprobado que existen diferencias significativas en las dimensiones del autoconcepto social de los hombres y de las mujeres; sin embargo, las mujeres alcanzan niveles más elevados en el autoconcepto familiar que los hombres. No existen diferencias significativas de género en el autoconcepto físico, académico, emocional y global, sin embargo los hombres obtienen mayores puntuaciones que las mujeres. Estos datos confirman la posición poco valorada de las mujeres en el contexto histórico económico social. El objetivo de esta investigación fue identificar el nivel de sexismo tanto hacia mujeres como hacia hombres y comprobar si el nivel de estudios está relacionado con las actitudes sexistas. Los resultados muestran que los chicos son más sexistas hacia las mujeres y tienen mayores actitudes benevolentes hacia los hombres. Tanto para hombres como para mujeres el nivel de estudios correlaciona negativamente con las actitudes sexistas, es decir, se comprueba que a mayor nivel de estudios menor nivel de sexismo. Alcalá V. Camacho M, Giner D, Giner J y Ibáñez E (2006) afirman que los afectos implican mecanismos fisiológicos, cognitivos, comportamentales, condicionamientos culturales, y el género es un elemento complejo y es difícil relacionar ambos sin un exhaustivo trabajo. Watson y Clark (1994) sugieren dos grandes factores en las experiencias emocionales, tipificados como afecto positivo y afecto negativo. Se trata de un modelo bidimensional de la estructura básica del afecto. El afecto positivo en niveles altos se caracteriza por alta energía, concentración completa y agradable dedicación, y el bajo afecto positivo viene determinado por tristeza y letargo. El afecto negativo en niveles altos se caracteriza por un conglomerado de estados anímicos como la ira, la culpa, el temor, el nerviosismo mientras que el bajo efecto negativo es un estado de calma y serenidad. Existe un hecho en la cultura occidental que las mujeres son más ricas emocionalmente y más expresiva que los hombres, es decir, que las mujeres son más propensas que los hombres a expresar emociones en general. Simon y Nath (2004) encuentran diferencias en la frecuencia con la que los hombres expresan emociones positivas, como calma y entusiasmo, más frecuentemente que las mujeres, éstas expresan más las emociones negativas como ansiedad y tristeza. Se ha realizado un estudio de los afectos mediante la Escala de afectos positivos y negativos. Esta escala permite analizar las emociones que han dominado la vida pasada del sujeto y las emociones que están presentes en el momento actual Se estudió con 120 sujetos (57,5 % mujeres y 42,5% hombres) con edades comprendidas entre los 18 y 50 años. El principal hallazgo de este estudio se centra en constatar una diferencia fundamental en cuanto al género: mientras que en los hombres se observa una continuidad emocional en el pasado y presente caracterizado por sentimientos de soledad, seguridad y orgullo, en las mujeres se observa un cambio entre ambas etapas de la vida, pasando desde las emociones positivas de su pasado a otras más negativas en el presente. Grossman y Word en 1993¸ Kelly y Hustson-Comeaux en 1999, señalan que las mujeres expresan con mayor frecuencia emociones de felicidad, tristeza y miedo, mientras que los hombres expresan más emociones de cólera. Lasa Aristu, A; Vallejo Pareja, M. A. y Domínguez Sánchez, J. (2007) demostraron que ante inducción mediante imaginación: 1) las mujeres se mostrarán facialmente más expresivas que los hombres durante las tareas experimentales. 2) las mujeres se activarán subjetiva y fisiológicamente más que los hombres en la tristeza pero no durante la alegría. 3) los hombres obtendrán un mayor beneficio que las mujeres ante un cambio de estado emocional, reflejándose este hecho en una menor activación de sus respuestas afectivas frente al cambio de valencia emocional (levantamiento mejillas y reducción abertura palpebral). Además de poco valoradas en los siglos anteriores, invisibles en la sociedad, recluidas al ámbito privado, las mujeres han desarrollado la expresión de las emociones de manera diferente a los hombres. En cuanto a la sexualidad, Navarro-Pertusa, E.; Reig Ferrer, A.; Barberá Heredia,E. y Ferrer Cascales,R. (2006) en un trabajo realizado sobre la iniciación sexual adolescente: diferencias de género, comprueban que la iniciación sexual es un tema que ha preocupado a los psicólogos, y a las psicólogas pero que no es hasta la década de los años noventa cuando se impulsan estas investigaciones. Los datos de investigaciones sociológicas hasta mediados del siglo XX, describen una progresiva confluencia de género en la iniciación sexual y el tipo de relación de pareja. (López, 2004) Pero a pesar de esta confluencia de actitudes, todavía el género influye en los comportamientos sobretodo, en el uso del sexo de consumo, en las violaciones, número de parejas… En el estudio realizado se confirma la confluencia de género en la iniciación sexual. Carmen Bueno; Maica Casares; Claudio Cifuentes; Antonia Carmona; Francisco Fernández y Guillermo Rojo (2000) de la Universidad de Granada realizaron un estudio de Identidades de Género y feminización del éxito escolar cuyo uno de los objetivos era conocer las diferencias de Género respecto al éxito académico y las imbricaciones que pudieran darse entre la construcción de las identidades de género diferenciales y el rendimiento académico. Afirman que las alumnas obtienen mejores resultados académicos que sus homólogos varones. La escuela como mecanismo de compensación de las alumnas y la mejor adaptación de éstas a los criterios de excelencia escolar parecen ser los pilares de este éxito diferencial. Es decir, en general hay diferencias entre la formación de el autoconcepto, la manifestación de las emociones, la sexualidad, pero estas diferencias no se dan por ser mujer o hombre, sino existen principalmente por los estereotipos sexistas impuestos por la sociedad. Victoria Sau (1986) afirma: “A partir de la psicología y la antropología, el carácter histórico, político y cultural del “ser mujer. La división sexual del trabajo, la interpretación patriarcal de la maternidad como fenómeno “natural” inferior al “cultural” arriesgar la vida en la guerra, el sistema de representaciones de género en el lenguaje, los mitos y el arte son todos ellos elementos que configuran el “ser mujer” en la imagen tradicional femenina” Todos los trabajos expuestos vienen a confirmar la teoría de que los comportamientos de las personas están condicionados por la sociedad, ya que ésta transmite, elabora y condiciona los estereotipos asignados a las personas según tengan un sexo u otro. Quizás en la actualidad, al observar los comportamientos se pueda vislumbrar una igualdad entre ambos sexos, pero en el fondo existe una socialización diferente, puesta en ocasiones de manifiesto. v

Autopercepción de la masculinidad y la feminidad

¿QUÉ DIFERENCIA EXISTE EN EL CONCEPTO DE IDENTIDAD ENTRE HOMBRES Y MUJERES?

 

Antes de seguir estudiando el sexismo es importante clarificar los conceptos de  masculinidad y feminidad. Se concibe la masculinidad y la feminidad como la autopercepción de  una serie de características de personalidad.

Siguiendo a Miguel Moya, Darío Páez, Peter Glick, Itziar Fernández y Gabrielle Poeschl (1997) se puede  afirmar que, en contra de lo considerado durante muchos años,  la masculinidad y a la feminidad no son  una única dimensión con dos polos,  no pudiendo ser nunca las dos cosas a la vez; también la creencia sobre  los roles sexuales rígidamente ligados al sexo biológico de manera que el ser masculino o femenino dependía de ser hombre o mujer, en la década de los setenta, cambian y  surge una nueva concepción de la masculinidad y la feminidad como dos dimensiones independientes, de tal forma que las personas obtienen puntuación por separado en cada una de ellas. Es decir, cada persona puntúa a la vez en  masculinidad y feminidad.

 Estos autores afirman que “fruto de esta nueva concepción nació el concepto de “androginia” para designar a aquellas personas que presentan en igual medida rasgos masculinos y femeninos. De esta nueva concepción, la masculinidad y la feminidad representan dos conjuntos de habilidades conductuales y competencias interpersonales que los individuos, independientemente de su sexo,  usan para relacionarse con su medio. Desde esta perspectiva, hombres  y mujeres son mucho más parecidos en su psicología de lo que tradicionalmente se asumía.

Cuando se habla de género se refiere a la gama de roles, relaciones, características de la personalidad, actitudes, comportamientos, valores, poder relativo, e influencia, socialmente construidos, que la sociedad asigna a ambos sexos de manera diferenciada.

 Mientras el sexo biológico está determinado por características genéticas y anatómicas, el género es una identidad adquirida y aprendida que varía ampliamente intra e interculturalmente. El género es relacional ya que no se refiere exclusivamente a las mujeres o a los hombres, sino a las relaciones entre ambos (definición dada por instraw.org). Igualdad de género no significa que hombres y mujeres tengan que convertirse en lo mismo, sino que sus derechos, responsabilidades y oportunidades no dependerán del hecho de haber nacido hombre o mujer. 

El pensamiento feminista estadounidense “inventó” el concepto de género a falta de un  instrumento adecuado para expresar la reflexión sobre los sexos. Según Seyla Benhabib (2001) se entiende por género” la construcción diferencial de los seres humanos en tipos femeninos y masculinos. El género es una categoría relacional que busca explicar una construcción de un tipo diferencial entre los seres humanos.”  Cada mujer y cada hombre van a interiorizar la cultura en la que vive, la concepción que esa cultura tiene sobre mujer u hombre, y lo va a introducir en su propia vida. 

El concepto de identidad de género es un proceso multifactorial y multideterminado. Morales J. M. (2000) realizó una exploración del sentimiento de identidad de género, entendiendo éste como el sentimiento psicológico básico y global asociado al propio sexo, siguiendo el modelo de Janet Epence, postula que la identidad de género consta al menos de cuatro dimensiones:

A.            el sentimiento de la propia identidad

B.             rasgos instrumentales y expresivos conectados con los estereotipos de género

C.            intereses, comportamiento de rol y actitudes cuyo contenido apunte al género

D.            orientación sexual

Al terminar la investigación clarificó las siguientes tesis:

a)              Determinar si existen diferencias en el tipo de afirmaciones expresadas en función del género. / Puso de manifiesto la relación entre identidad de género y sexo biológico

b)             Indagar el efecto de la edad sobre las afirmaciones expresadas. / Concluyó que las afirmaciones reciben el impacto del grado de intensidad de su identidad de género, es decir, aquellas personas con alta identidad global de género creen ajustarse a la etiqueta social, y las de baja intensidad de identidad lleva a explicaciones autorreferenciales… Las personas participantes más jóvenes son las que acuden con más frecuencia al estereotipo tradicional.

La identidad se entiende como el conjunto de características que definen al sujeto en su condición histórica. Es el resultado de una construcción simbólica.

La masculinidad es un conjunto de actitudes del género masculino que resalta en un hombre sus cualidades viriles. Se refiere a los comportamientos y cualidades que dentro de una cultura se asocian o son apropiados para el hombre. Son rasgos principalmente sociales.

Feminidad es un concepto que alude a valores, características, comportamientos y naturaleza intrínseca a la mujer.

Históricamente la oposición entre masculinidad y feminidad se presentó a través de la religión mediante el desarrollo del culto lunar y solar. Posteriormente la división del trabajo entre hombres y mujeres, desarrolló una estrecha relación entre los roles y el hecho de ser hombre o mujer.

A través de diversas investigaciones, la Federación de Mujeres Progresistas de Madrid afirma que el género cambia de una sociedad a otra. Este concepto es modificable. En la sociedad occidental se asignan valores a uno y otro sexo.

Valores asignados al género masculino y al género femenino

Género masculino

Género femenino

Independencia

 

Dependencia

Estabilidad emocional

 

Inestabilidad emocional

Dinamismo

 

Pasividad

Agresividad

 

Afectividad

Capacidad lógica

 

Intuición

Racionalidad

 

Emocional

Valentía

 

Miedo

Fuerza

 

Debilidad

Objetividad

 

Subjetividad

Cultura

 

Natural

Espacio público

 

Espacio privado

 

 

Gabriela Cob (1999) afirma que dicha identidad se construye a partir de asignaciones, mandatos, ejemplos y compulsión social teniendo varias dimensiones. La identidad asignada, la identidad aprendida, la identidad internalizada  constituyen la autoidentidad.  En ocasiones estas identidades no coinciden.

La identidad no es estática sino dinámica, está continuamente creándose y está siempre en interacción con el mundo. Existen procesos de cambio de identidad que generan conflictos tanto para ella como para el mundo de su entorno.

Al comienzo de este epígrafe se comentó el concepto tradicional y el actual de feminidad y masculinidad. Tradicionalmente se consideró estos conceptos como dos polos, es decir, la persona podía ser en mayor o menor grado masculina o femenina, pero nunca las dos cosas a la vez. Hoy hay una nueva concepción la masculinidad y la feminidad representan dos conjuntos de habilidades conductuales y competencias interpersonales, independientemente de sus sexos, utilizadas para relacionarse.

 Sin lugar a duda, hay dos encarnaciones de la naturaleza humana: el varón y la mujer. La vivencia de esta unidad de dos o diferencia en la igualdad es lo  llamado complementariedad en algunas corrientes feministas. No se trata  de una cualidad física o psíquica sino que se inscribe en el plano espiritual o lo que es lo mismo, radica en la persona. Este concepto induce a asimilar los valores del otro, el varón asume lo de la mujer y ésta los del varón.

Pero no sólo en relación con el otro, sino dentro de cada individuo. Autores como Jung, Wolf, Ballesteros, etc., afirman que valores tradicionalmente atribuidos a la mujer como ternura, intuición, delicadeza, se dan en el varón pero de forma masculina, y otros valores eminentemente asignados al varón como fortaleza, valentía etc. se dan en la mujer.

Definición de sexismo

DEFINICIÓN DE SEXISMO

Se define el sexismo como  el poder que ejerce un colectivo humano  sobre otro en razón de su sexo. Victoria Sau (2002) en su obra “Diccionario Ideológico Feminista” Volumen I define  el sexismo como: “Conjunto de todos y cada uno de los métodos  empleados en el seno del patriarcado para poder mantener en situación de inferioridad, subordinación y explotación al sexo dominado: el femenino.” Ella continua diciendo: “el sexismo abarca todos los ámbitos de la vida y las relaciones humanas, de modo que es imposible hacer una relación, no exhaustiva, sino ni tan siquiera aproximada de sus formas de expresión y puntos de incidencia.”  La doctora María Lameiras (2003) lo describe como una actitud dirigida a las personas en virtud de su pertenencia a un determinado sexo biológico en función del cual se asumen diferentes características y conductas.  Estas definiciones siempre dejan al descubierto el dominio de un sexo, el masculino, sobre otro, el femenino.

Hoy el sexismo se manifiesta de formas nuevas, más sutiles, que pasan desapercibidas pero que siguen perjudicando a las mujeres. Se habla de Neosexismo,  entendido como: “la manifestación de un conflicto entre los valores igualitarios junto a sentimientos negativos residuales hacia las mujeres. Este sexismo, aunque está en contra de la discriminación abierta contra las mujeres, considera que éstas ya han alcanzado la igualdad y que no necesitan ninguna medida política de protección impidiendo con ello la igualdad real.”

          Peter Glick y Susan Fiske (1996) introducen la teoría del sexismo ambivalente con dos cargas afectivas antagónicas: positiva y negativa, dando lugar a dos tipos de sexismo: el hostil y el benevolente.

 En el hostil se asigna a las mujeres cualidades por las que son criticadas, y en el benevolente por las que son valoradas y suscita conductas de ayuda y protección hacia las mujeres. En 1999, sostienen que la concepción tradicional de sexismo como simple antipatía a las mujeres olvida los sentimientos positivos que existen hacia ellas y que coexisten con la antipatía sexista.

 Para estos autores, el sexismo es ambivalente pues está formado por dos componentes claramente diferenciados: el sexismo hostil  y el sexismo benévolo.

 El primero, el sexismo hostil, coincide con la actitud negativa hacia las mujeres y el benévolo es definido como un conjunto de actitudes interrelacionadas hacia las mujeres, que son sexistas en cuanto las considera de forma estereotipada y limitada a ciertos roles, pero que tiene un tono afectivo positivo y tiende a suscitar en éste conductas típicamente categorizadas como prosociales. Este sexismo sigue siendo sexismo porque a pesar de los sentimientos positivos, descansa en la dominación tradicional del varón sobre la mujer.

La hostilidad sola crearía resentimiento y rebelión por parte de las mujeres y el sexismo benévolo debilita la resistencia de las mujeres frente al patriarcado, ofreciéndole las recompensas de protección, idealización, y afecto para aquellas mujeres que aceptan sus roles tradicionales y satisfagan las necesidades de los hombres.

Glick y Cols. (2000), utilizando el  ASI, cuestionario para medir actitudes sexistas, han realizado un estudio de diferentes culturas (19 países) con muestras heterogéneas formadas por un total de más de 15.000 personas. Los resultados demostraron que altas puntuaciones en sexismo hostil presentaban altas puntuación en sexismo benévolo, y las naciones con puntuaciones altas de sexismo, las mujeres tendían a asumir las creencias sexistas.

Esta justificación  presentó un interesante matiz: cuantos más sexistas fueron los hombres, mayor  era la diferencia entre puntuaciones de hombres y mujeres en Sexismo Hostil. Esto es, las mujeres utilizan el Sexismo Benevolente para defenderse a sí mismas: cuantos más sexistas son los hombres más buscan las mujeres la protección, idealización y afecto que el Sexismo Benevolente ofrece.

Cuanto más sexista era la muestra, más independiente era el Sexismo Hostil  y Sexismo Benevolente.

 El sexismo tanto el SH como el SB están relacionados negativamente con la feminidad; cuanto más femenino es un país, menos sexista es. La investigación realizada por Miguel Moya, Darío Páez, Peter Glick, Itziar Fernández y Gabrielle Poeschl  (1997) ponen de manifiesto esta afirmación ya que el hecho de la feminidad consiste fundamentalmente en una orientación hacia las relaciones porque el BSRI, (cuestionario de autoinforme) usado en la investigación, con 20 rasgos masculinos y 20 femeninos, basado en rasgos que se consideraban normativos para hombres y para las mujeres, siendo los masculinos, personalidad fuerte, dominante, agresivo/a, actuar como líder y duro/a y la feminidad con ítems como cariñoso/a, sensible a las necesidades de los otros, cálido/a, tierno/a y amante de los niños y de las niñas.  Cuando un país puntúa más alto en esta escala en los rasgos femeninos, menos rasgos sexistas presenta.

María Lameiras y Yolanda Rodríguez (2003) realizaron una investigación cuyo objetivo era identificar el nivel de sexismo tanto hacia mujeres como hombres y comprobar si el nivel de estudios está relacionado con las actitudes sexistas. Los resultados ponen de manifiesto que cada sexo valora con mayor hostilidad al sexo contrario y son las mujeres las que reciben las valoraciones más benevolentes. También evidenció  menores actitudes sexistas  cuanto mayor era la  edad y el  nivel de estudios, tanto   hacia los  hombres como hacia las mujeres.

Feminismo del siglo XXI

FEMINISMO DEL SIGLO XXI O NEOFEMINISMO

 

En la actualidad siguen vivas todas las tendencias del siglo pasado. Y aunque se afirma que  hoy no existe el Feminismo porque no dominan las calles, en las mejores universidades se sigue estudiando y publicando multitud de trabajos relacionados con este movimiento, y tanto en los países desarrollados como en los países en vías de desarrollo,  son muchas las mujeres, y algunos hombres los que continúan buscando la igualdad y militando en las diversas corrientes feministas. Cada vez es mayor el interés sobre este tema, y aunque hoy las corrientes feministas existen y persiguen sus objetivos, no se dan las grandes manifestaciones de tiempos pasados.

Ante de iniciar una revisión del feminismo  actual hay una frase de Victoria Sau (1986) que retrata muy bien los momentos de la mujer en la historia  y la posición que las mujeres deben de adoptar para el futuro. Ella   escribe: “el feminismo sería la culminación de un proceso de tres fases: victimismo, que se limita a deplorar el sometimiento y la explotación, representado por la figura de Casandra; denuncia  de los abusos de poder y las leyes que lo permiten, encarnada por Antigona; actuación, el momento de Lisastra, en que las mujeres  deciden transformar el ámbito sociocultural, político y económico”.

Casandra, hija de los reyes de Troya, tenía el don de la profecía otorgado por Apolo, pero al rechazar el amor de éste, la maldijo escupiéndole en la boca de tal manera que seguiría profetizando, pero nadie le creería.  Este mito también  lo utilizó, la escritora Cristina Wolf, y en la literatura moderna a menudo se identifica con   el arquetipo de alguien cuya visión profética es oscurecida por la locura. Es símbolo de la persona que puede ver el futuro y no puede hacer nada para cambiarlo, aquella que predice y no la creen.  Larga historia de las mujeres, sometidas y explotadas. ¿Y en la actualidad se da este mito? ¿Hay países donde las mujeres se lamentan del sometimiento y la explotación, y no se les escucha como al loco de Nietsche, aquel  que con el candil buscaba a Dios?

En la segunda fase, representada por  Antigona, quien se rebela contra Creonte, su tío y suegro, porque decide enterrar a su hermano en contra de la orden de éste. Este desacato a la autoridad le acarrea la muerte pero denuncia con su actitud los abusos del poder, las leyes injustas. ¿En el momento actual, se siguen con leyes injustas que provocan la muerte de muchas mujeres? ¿Se lapidan por conductas no deseadas que atentan al código del honor? ¿Se siguen mutilando a las mujeres por abusos de poder? 

Lisístrata, mujer soldado, cansada de las continuas guerras, reúne a las mujeres de ambos bandos y les propone iniciar una huelga de tipo sexual. Tras convencerlas, los hombres dejan las luchas y firman la paz. Lisístrata se ha convertido en un símbolo del esfuerzo organizado y pacífico a favor de la paz.

¿Qué actitud se está dando en el momento actual? ¿Mujeres sometidas y explotadas, mujeres denunciantes de los abusos del poder, o mujeres que con esfuerzo organizado y pacífico intentan cambiar la sociedad?

   Si se analiza el mundo se observa la fusión de las tres posturas, países en vías de desarrollo con miles de Casandras, dominadas y explotadas, y otros países donde las posturas de Antígona y Lisístrata se entrecruzan con la de Casandra.

 La situación actual de la mujer en el mundo, ya se ha dicho anteriormente, varía mucho según el área geopolítica en la que se encuentre. En los países del norte la mujer ha alcanzado grandes cotas de igualdad, aunque en el plano de la realidad aún no se ha conseguido plenamente, mientras  en los países del sur, la explotación y la discriminación de la mujer perduran.

Actualmente se produce violencia de género en todas las naciones, tanto en las desarrolladas como en las naciones en vías de desarrollo, pero es  sobre todo las  mujeres inmigrantes indocumentadas o las que han permanecido en sus países esclavizadas, las que soportan la máxima pobreza,  las que tienen mayor analfabetismo,  las que no tienen derechos;  mujeres inmigrantes que han abandonado su mundo a veces para escabullirse de discriminaciones, a veces asumiendo la responsabilidad familiar, y que a llegar al  paraíso idealizado por ellas,   siguen siendo discriminadas, sin acceso a protección, con esa falta de derechos y sometidas a violencia.

Debido a la globalización, hoy todos los parámetros utilizados en el mundo tienen que ver con el económico, y la sociedad valora el tener y poseer, más que el ser. No se valora el trabajo doméstico porque no se cobra un sueldo por ese concepto, sin percatarse de la importancia de este trabajo para el confor y la felicidad de todas las personas. Ese trabajo denigrado y desechado  por muchas mujeres occidentales recae en esas mujeres inmigrantes, que, en ocasiones, reciben la discriminación de las propias mujeres. No hay una igualdad real entre esas mujeres inmigrantes y las mujeres de los países ricos.

La gran revolución llegó con la incorporación de la mujer al mundo del trabajo, y aunque la igualdad teórica con el hombre es casi total, no lo es así en la práctica. Empleo precario, más paro, menos salario ante el mismo trabajo. .. Y, cuando se consigue la igualdad aparece el llamado  “techo de cristal.” Techo de Cristal  definido por Mabel Butín,  como: “Una superficie superior invisible en la carrera laboral de las mujeres, difícil de traspasar, que les impide seguir avanzando. Su carácter de invisibilidad viene dado por el hecho de que no existen leyes ni dispositivos sociales establecidos, ni códigos visibles que impongan a las mujeres semejante limitación, sino que está construido sobre la base de otros rasgos, que por su invisibilidad, son difíciles de detectar.”

Este techo parece invisible pero las estadísticas demuestran su existencia. Hoy no se puede aducir ni a la falta de nivel formativo ni a la participación generalizada de las mujeres en el mercado de trabajo ya que actualmente, tanto la formación como la participación, se garantiza a todas.

En los años ochenta se acuña el término techo de cristal que ha ido creciendo en popularidad pero, aunque muchas mujeres lo sienten, no pueden explicar por qué, con qué frecuencia se da, ni qué causas lo justifican.

 No son las leyes laborales discriminatorias, que no se dan; ni la falta de formación, que tampoco es cierto.  Muchas explicaciones buscan las causas en las propias mujeres, en las actitudes, en los intereses, en las motivaciones. Otra vez volvemos  a las creencias sociales estereotipadas sobre los géneros y a las responsabilidades familiares asumidas mayoritariamente por las mujeres.

Una vez incorporada la mujer al trabajo  es  necesario adaptar las empresas a esta nueva situación laboral, mediante flexibilización de horarios y mejoras de carácter legal.

El Feminismo actual no está presente en los grandes medios de comunicación, pero está latente y vigente y  sigue luchando, de otras formas y con otros medios para conseguir la igualdad de hombres y mujeres. Ya no es el Feminismo beligerante que lucha por conseguir derechos, pero existe aunque ha conocido profundas transformaciones porque se ha avanzado mucho en los objetivos propuestos en su inicio y porque se debe adaptar a  los avances de la sociedad. Es la hora de cuestionar algunos principios, es la hora de analizar evaluar y valorar lo andado y planificar el fututo. Susana Carro Fernández (2003) lo hace en el libro: “Tras las huellas del segundo sexo”

 Algunas autoras como Susana Tamaro afirman “el feminismo está acabado. La mujer ha vuelto a su papel de objeto, sólo preocupada por su cuerpo y su uso sexual.”

Es cierto que muchas mujeres han adoptado este modelo y que parte de las  nuevas generaciones han perdido interés por esta lucha reinvidicativa; pero muchas jóvenes han desarrollado un feminismo cuyo objetivo es la mejora de la sociedad en general, sin excluir a los varones.

 Quizás el nuevo Feminismo se debería convertir en un movimiento global contra toda injusticia, no sólo de las mujeres occidentales, sino de todas las mujeres y, a través de ellas, de toda la sociedad.

Gracias a este movimiento, se ha sensibilizado a la mayoría de los países sobre la desigualdad existente entre hombres y mujeres, y en algunos se ha conseguido grandes conquistas, aunque queda aún camino que allanar.  

 Mujeres como De Miguel Álvarez, Cristina Molina, Luisa Posada, Luz Estella León, Rosalía Romero. Alicia Puleo, Alicia Miyares, Amalia Gonzalez Angela Sierra, María José Agra, Montserrat Boix, Raquel Osborne, Victoria Ferer, Esperanzan Bosch,  Eva Antón. Pilar Aguilar  siguen haciendo visible el actual Feminismo en España.

Tercera ola de feminismo y feminismo católico

http://pilar-teologiapilar.blogspot.com.es/2013/12/tercera-ola-de-feminismo-y-feminismo.html


Nuevos feminismos

NUEVOS FEMINISMOS

 

Entre los distintos feminismos actuales se puede señalar:

 

Anarquismo feminista o anarcofeminismo, enlaza al Feminismo con el Anarquismo, y aunque ha estado unido desde el inicio del Anarquismo, este concepto surge en la segunda ola feminista en la década de 1960. Es un tipo de Feminismo radical para el que el sistema patriarcal imperante  es el problema de la sociedad, porque impone el autoritarismo y la opresión del sexo masculino sobre el sexo femenino. Los anarquistas piensan que si las feministas están en contra del patriarcado, deben oponerse a toda forma de jerarquía, se deben oponer al Estado y al capitalismo como manifestaciones del patriarcado y como claras estructuras opresivas por sí mismas. Su razonamiento es simple: por estar en contra del sistema patriarcal, deben de estar en contra de toda forma de jerarquía. Entre las feministas que destacan dentro de esta corriente podemos destacar a Luisa Cappetillo  y Salvadora Medina. En 1992 se creó el grupo “Mujeres Creando” en Bolivia por Mónica Mendoza, Julieta Paredes, María Galindo. 

 

Feminismo radical es una corriente feminista que sostiene que la raíz de la desigualdad social en todas las sociedades ha sido el patriarcado, la dominación del varón sobre la mujer.  La diferencia sexual lleva al patriarca, por lo que la esencia masculina es distinta a la esencia femenina. Autoras como Valerie Solanas, Germaine Creer, Evalyn Reedson, representan a esta corriente.

Algunas corrientes sostienen la necesidad de instaurar un matriarcado compensatorio, otros prefieren la formación de fraternidades igualitarias femeninas.

Se suele reconocer en la sociedad occidental el  permiso  a la mujer para el ejercicio relativo del poder, aunque a costa de desempeñar socialmente un papel masculino y de participar en la tarea global de dominación.

Las feministas radicales son contrarias a la prostitución y a la pornografía por considerarlas manifestaciones del patriarcado. Asimismo rechazan la transexualidad, pues estas creen que la masculinidad y feminidad son construcciones socioculturales a las que se oponen.

 

Ecofeminismo es una corriente de pensamiento aparecida en Europa en el último tercio del siglo XX, nacida como contestación a la apropiación masculina de la agricultura y de reproducción, es decir de la fertilidad de la tierra y la fecundidad de la mujer teniendo como consecuencia dicha apropiación la sobreexplotación de la tierra y la mercantilización de la sexualidad femenina. Se podría hablar de dos corrientes:

 

a)              el Ecofeminismo cultural,  centrado en las diferencias biológicas entre hombre y mujeres y estableciendo un vínculo idealista entre la mujer y la naturaleza.

 

b)             el Ecofeminismo social, que relaciona la opresión  sufrida por las mujeres con el deterioro de la naturaleza y señala como productores de ambos problemas a los valores patriarcales.

 

El Ecofeminismo propone la unidad de objetivos en el movimiento feminista y en el movimiento ecologista, objetivos comunes como igualdad de derechos, abolición de jerarquías…y ambos, afirma, deberían trabajar conjuntamente en la construcción de alternativas teóricas y practicas.

Vandana Shiva en el libro “Cosecha robada. El secuestro del suministro mundial de alimentos” expone esta corriente.

 

El feminismo holístico surgió en la década de los noventa encabezados por Victoria Sendón, gestora del Feminismo de la diferencia. Mujeres   como María Sánchez, Montserrat Gutin, Elvira Aparicio, pertenecen a esta corriente.

El Feminismo de la diferencia introdujo en el mundo académico el sentido de la diferencia y la convicción de que el mundo académico debería reconocerla. Este Feminismo, el de la diferencia, empieza a cambiar la identidad femenina a través de una desconstrucción de lo que hasta este momento significaba el Hombre. Su labor empieza con una crítica del lenguaje y trabajando desde él. En el Feminismo de la diferencia, hombres y mujeres son diferentes, se reinvindica la existencia de las mujeres como grupo aparte, afirmando unos valores  y con la afirmación que no deben ser tratadas como hombres.

El Feminismo holístico es una propuesta sustentadora del Feminismo de la diferencia, intenta una ruptura radical con el orden simbólico establecido en el sistema patriarcal entendiendo que proponiendo un orden diverso, pueden resolverse algunos de los problemas de la humanidad. No se debe reducir al tratamiento del género o al rescate de mujeres olvidadas, sino   lo que interesa es que el mundo cambie, no sólo la vida, aunque se empiece por la vida. Quiere ampliar la lucha reivindicativa a la tarea política.

Este feminismo social también tiene eco en España y aparecen figuras como Clara Campoamor, Margarita Nelke, Victoria Kent, o Dolores Ibarruri.