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Gestión de convivencia escolar. Esquema

Gestión de la convivencia

Panorama actual en los Centros

Por parte de los profesores:

Oposición a la innovaciones

Atención a la diversidad

Obligatoriedad hasta los 16 años (Objetores escolares)

¿Qué es tener autoridad?

Tener poder es distinto a tener autoridad

Autoridad y disciplina se confunden

La disciplina es un medio para que el profesor pueda realizar su tarea educativa

Actitud de los padres

Estilo permisivo

Delegar en la escuela la educación

Falta de autoridad

Por parte del alumnado

Falta de motivación

Objetores escolares

Interés cero

Definición

Se define como el conjunto integrado de planteamientos educativos que tratan de argumentar y justificar una serie de actuaciones que se adoptan en el Centro para prevenir y hacer frente a los problemas de convivencia

Modelos de gestión

1º los modelos excluyentes o punitivos

2º los modelos mediadores

3º los modelos comunitarios

Modelos excluyentes

Se aísla a determinado sujetos (los que no se ajustan a las normas)

Soluciones:

Elaboración de normas y elaboración de reglamentos

Limitación de algunos sujetos en las aulas

Regulación estricta de premios y castigos

Modelo mediador

Se adapta a la diversidad y da una respuesta a cada sujeto . El poder de resolución se traslada a la relación o comunicación directa de las partes.

Hay dos formas:

Respuesta global (Prevención Primaria)

Respuesta especializada (Prevención Secundaria y Terciaria)

Modelo Comunitario

Pretende crear un clima de convivencia, que además de dar respuesta a los conflictos cuando surjan y a la vez se evita que surja.

Condiciones necesarias para una buena gestión de convivencia

Normas consensuadas

Contar con un buen sistema de dialogo y tratamiento de conflictos en la organización del Centro (negociación, mediación)

Cambiar elementos como: currículo, colaboración de las familias, revisar las interacciones, reacción inmediata ante la disrupción)

¿Se lleva a cabo este tipo de gestión?

. IES Guernika

IES de Getafe

IES Licenciado Cascales

Totana

Líneas educativas sobre la violencia contra la mujer

LÍNEAS DE TRABAJO EN EL CAMPO EDUCATIVO

 

La escuela es determinante en la formación de la personalidad del alumnado, y transmite el sistema de creencias que condiciona las conductas. Si en la sociedad hay actitudes sexistas, la escuela debe prestar mucha atención en eliminarlas y erradicarlas.

Hace tiempo que las ideas de Rousseau con respecto a la mujer, las expuestas en el capítulo V del "Emilio"  han sido superadas. Este capítulo titulado "Sofía", es lo contrario de los que sustenta para la educación de Emilio, ya que según él la educación femenina debe estar supeditada a la masculina, porque poseen naturalezas diferentes. Hoy, en pleno siglo XXI, esta teoría no se sustenta, porque nadie duda de la igualdad entre hombres y mujeres, que con la educación se puede eliminar las desigualdades debidas a costumbres y los prejuicios, y que en ningún caso la mujer es inferior al varón. Esta es la misión fundamental de la educación, educar a las personas en igualdad, y al transmitir los valores, las creencias, tener mucho cuidado en eliminar aquellas que violen estos principios.

El sistema de creencias es el factor clave en la aparición del sexismo, que discrimina a las mujeres y legitima la utilización de la violencia. Las políticas públicas hasta ahora sólo han puesto parches y no se han ocupado seriamente en este tema y en realizar una prevención eficaz de este tipo de violencia.

La nueva Ley de Educación incide en el tema de igualdad entre hombres y mujeres bien como uno de los fines del sistema educativo, haciendo referencia en todos los niveles la resolución pacífica de conflictos y el respeto a la igualdad de sexos, a la formación inicial y permanente del profesorado sobre este tema. En este sentido, se potencia la escuela inclusiva, que ofrece el espacio para lograr el reconocimiento del derecho que tienen todos a pertenecer a una comunidad, a construir una cultura y una identidad a educarse en las instituciones reconocidas cualquiera que sea el medio social, la cultura, la ideología, el sexo, la etnia o discapacidad ya sean físicas, intelectuales, sensoriales o sobredotación intelectual. Si queremos conseguir que la escuela sea inclusiva, entonces, se requerirá un trabajo sobre el desarrollo integral de la persona, basado en la igualdad. Sus principios son: aprender a conocer, aprender hacer, aprender a vivir juntos y aprender a ser.

El sistema educativo que lo sustenta tiene que tener una política educativa explicita, espacios físicos adecuados, modelo abierto y flexible, profesionales preparados para la atención a la diversidad, y un diseño curricular que permita a todas las alumnas y alumnos desarrollarse integralmente.

Y en una escuela inclusiva, donde el principio de atención a la diversidad es fundamental y uno de los pilares de la filosofía que la impregna debe fomentar la prevención de la violencia contra las mujeres, eliminando las actitudes sexistas como una de las causas de esta violencia.

Para trabajar específicamente la prevención de la violencia contra las mujeres en el campo de la educación, se han seguido principalmente dos líneas de trabajo: la primera engarzada en la línea de la educación en valores, eminentemente práctica, como lo ha hecho el Gobierno de la Rioja, Aragón o Andalucía, y la segunda, basada en la detección precoz de situaciones de violencia, de reciente implantación en España, desarrollada en el programa piloto Nahiko, del Instituto Vasco de la mujer o el Instituto de las Islas Baleares. Concretamente la primera línea de actuación es la más conocida y utilizada porque la segunda está iniciándose.

Actualmente, y después de varios años de trabajo en educación en valores, existe gran dispersión de estrategias para erradicar la violencia hablando de educación para la convivencia, valores democráticos, violencia de género u otro tipo de fragmentación de violencia como violencia escolar, violencia familiar, violencia contra minorías étnicas, violencia entre iguales, violencia doméstica, etc. En todas estas estrategias surge una pregunta que invita a la reflexión: ¿Es la  violencia contra las niñas y las mujeres siempre condenable? A esta pregunta la contestación categórica es afirmativa, la violencia siempre es condenable y se debe exigir en todos los foros una condena contra la violencia y el cumplimiento de los derechos humanos, porque los actos violentos llevan a atentar contra la dignidad de la persona.

Condenando siempre la violencia, basándose en la dignidad de las personas y defendiendo los derechos humanos es preciso mencionar una investigación-acción que se ha desarrollado en Alemania, Dinamarca, Italia, España y México con 2000 alumnos y alumnas de 9 a 18 años, con 125 profesores y durante dos años académicos. La investigación se titula: "Presente sin violencia. Construir una cultura de Paz".

Las discusiones iniciales revelaban la existencia de situaciones problemáticas, discriminatorias en función del género y la necesidad de diseñar un plan de acción para la práctica educativa. El proyecto llevado a cabo tenía los siguientes contenidos: a) masculinidades y género; b)sexualidad y preferencia sexual, c)la violencia en la vida cotidiana, d)la violencia sexual, e)la educación sentimental, f)interculturalidad, g)género y violencia, h)género y xenofobia, i)familias, j)relaciones de poder y violencia y, k) cultura de paz.

La metodología para realizar este proyecto ha sido adaptada a las condiciones de cada Centro y según el grado de implicación del Claustro con el desarrollo del programa establecido,   trabajando varios profesores y varias profesoras desde sus áreas en el mismo grupo de clase, o  en otras ocasiones,  ha sido un solo profesor/a. Así mismo los contenidos desarrollado se han adaptado al contexto y al entorno. El objetivo último de dicho Proyecto era incorporar el conflicto como dimensión curricular y construir una cultura de paz centrada en la abolición de las relaciones de poder entre géneros y la convivencia de las personas, erradicar la injusticia y la insolidaridad para lograr la felicidad y la convivencia en armonía. Entre las conclusiones más relevantes, se encuentran las siguientes:

"La evaluación de este proyecto ha puesto de manifiesto que es posible la toma de conciencia de cuales son nuestras formas de expresión de violencia entre adolescentes, como primen estadio para el desarrollo de habilidades en la resolución de conflictos.

 El 49% del alumnado ha mejorado sus concepciones sobre la violencia de genero y la interculturalidad (el porcentaje es mayor en nuestro país: el 51,2% del alumnado).Y el cambio es superior en los chicos que en las chicas, como reflejo de quienes ejercen mayoritariamente la violencia. Hay una tendencia común-y preocupante- en los países europeos como es la reivindicación de las chicas adolescentes de la violencia psicológica- a pesar de conocer los efectos que produce-como un signo de igualdad con los adolescentes varones.

 En consecuencia, las políticas de igualdad deben lograr que los adolescentes asuman valores tradicionalmente asignados a mujeres: ética del cuidado, solidaridad, ausencia de competitividad y agresividad, y expresión de sentimientos como el amor. Hemos de favorecer que la población asuma comportamientos, actitudes y valores liberadores frente a los que generan opresión".

Ignacio G. de la Rosa y Juan Manuel de la Cruz (1998) en el artículo: "Adolescentes un poco más felices, después de detectar las opiniones de más de un centenar de adolescentes sobre la distribución de los roles domésticos y el cuidado de las demás personas, enmarcaron las opiniones dadas  dentro de una ideología patriarcal de la masculinidad; pero tras el trabajo educativo realizado por los autores empezaron a detectar cambios en las ideas más estereotipadas.

Estos resultados son esperanzadores porque demuestran la eficacia de la educación en la eliminación de los prejuicios y en la prevención de la violencia, de la posibilidad de atajar esta lacra de la sociedad que afecta a la mitad de la humanidad. 

Hoy es inaplazable al analizar la sociedad y ver las muertes que produce la violencia contra la mujer, muertes que sólo son la punta del iceberg de la tragedia de muchas mujeres, la incorporación de programas que aborden la violencia de género eliminando actitudes sexista de la escuela,  pero no como un área transversal  sino integrados plenamente en el currículo. Además como la violencia se aprende, se podrá prevenir conseguir el objetivo final, la eliminación total de las desigualdades, y la erradicación de la violencia contra las niñas y las mujeres.

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Violencia sexista en la escuela


VIOLENCIA SEXISTA EN LA ESCUELA

 

 

Se debería considerar la violencia sexista un subgrupo dentro de la violencia escolar. Se habla de violencia entre iguales, acoso, violencia entre el profesorado y el alumnado y se debería hablar de violencia sexista, ya que las actitudes sexistas es base de muchos comportamientos agresivos de chicos y chicas.

Ya se ha comentado que en la socialización del niño y de la niña influye la familia, el grupo de amigos, los medios de comunicación, y la escuela. Y esta, la escuela, no es neutral, porque todos los grupos que forman la sociedad influyen en ella, asimila los valores imperantes y ella misma, incide en la sociedad, formando un círculo e influyendo una en otra y viceversa.

Si en la sociedad existe presión desde la infancia encasillando en unos estereotipos que deforman a la niña (sumisa, dependiente, generosa, frágil, seductora) y al niño (independiente, poderoso, activo, autosuficiente...), la escuela transmitirá estos estereotipos. Si desde pequeñas, desde la literatura clásica infantil, los juegos diferenciados a niñas y niños,  los mensajes a veces subliminales de los medios de comunicación se trasmite esta violencia sexista, la escuela la enseñará al alumnado Esta violencia entendida como imposición, genera actitudes que fomentan la sumisión en las niñas y adolescentes y la dominación en los niños y los adolescentes. Pero la mayor violencia que se puede ejercer desde el ámbito escolar es asumir  estos comportamientos como naturales, no verlo como estereotipos impuestos, no plantearse  simplemente que se puede  actuar de otra manera.

A raíz de esta realidad, nos hacemos la siguiente pregunta, ¿cómo se transmiten estas actitudes en las escuelas?

Se transmite de diversas formas o ámbitos:

En la organización del sistema educativo asignando al hombre las funciones de control y de dirección, en las estructuras de las programaciones, en el currículo, en la orientación profesional, etc.

En el comportamiento de los/las  enseñantes con los niños y las niñas. Los estudios de Spaulding de Sears, (1974) mostraron que los profesores y las profesoras alientan la expresión personal en los niños y el retraimiento en las niñas;  se estimula más la creatividad en los niños que en las niñas; éstas se ven subvaloradas con mayor frecuencia que los niños; se le tacha de ignorantes o de incapaces con más frecuencia a las niñas  que a los niños.

Entre las relaciones de los alumnos y las alumnas. Mollo (1970)  observó que en la mayoría de los casos los niños monopolizan el patio de recreo para sus juegos mientras que las niñas quedan reducidas al papel de simples espectadoras. También monopolizan los juegos eléctricos o los ordenadores

En el uso del lenguaje, primeros aprendizajes inconcientes donde las niñas asumen su invisibilidad.  Montserrat Moreno (1989)) afirma: "..permanecerá toda su vida frente a una ambigüedad de expresión a la que terminará habituándose..." .

En los libros de texto, reproduciendo  con imágenes y contenidos los roles tradicionales de hombres y mujeres, e ignorando las aportaciones de éstas a la historia.

En la atención prestada por el profesorado a uno y a otro sexo. Los niños, reciben la atención del profesorado en una proporción  de 74/100

En el currículo oculto,  inconscientemente transmite estereotipos relacionados con la dominación/sumisión.

En el uso de la palabra, los chicos hacen más uso de la palabra que las chicas, se muestran más visibles. Ellos lo hacen sin particular conciencia del abuso y las chicas permiten que lo hagan.

Stanwworth (1981) demostró que en la clase, los docentes reproducen el sistema jerárquico de divisiones y de clasificaciones de género, no se lo cuestionan sino que lo refuerzan y esto ocurre a pesar de que en su discurso propician la igualdad entre los sexos. Estas conductas, siguiendo esta investigación se dan de forma invisible, pero de manera eficiente.

Es digno de resaltar el trabajo realizado por Rossetti en 19994. Constató que las niñas, a pesar de recibir menor atención de sus profesores, tienen un rendimiento algo superior al de los niños. No obstante, en los docentes predomina la idea de que son estos últimos lo que tienen mejor aprovechamiento. En la investigación "se preguntó a una profesora de matemáticas de enseñanza media, que dijera nombres del alumnado que tuviesen mejor rendimiento. La profesora nombro a dos hombres y destacó a uno como muy inteligente. Sin embargo, concluyó que ganan las mujeres en rendimiento al grupo de los hombres; es decir, primero expresó una clasificación (el hombre es mejor intelectualmente), para después decir algo real, las niñas tienen mejores rendimientos  

Para paliar estas actitudes se propone fomentar la afectividad y el tener en cuenta a los demás, y potenciar en los chicos y en las chicas la asertividad.

Será necesario formar la identidad, la autoestima, fomentar el respeto y el cuidado del propio cuerpo, hacer reformulaciones curriculares, valorar el aporte de las mujeres a la vida, fomentar la paz, la solidaridad.  Evitar las actitudes sexistas, combatirlas en todos los sectores y potenciar el dialogo, la negociación, la solución de conflictos. Si conseguimos erradicar estos sentimientos de poder y de dominio, evitaremos muchos sufrimientos provocados por la violencia y morirán menos mujeres a manos de sus compañeros.

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Consecuencias de la violencia en la mujer

CONSECUENCIAS DE LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER

Toda violencia, sea del tipo que sea, tiene consecuencias negativas en la persona agredida. Hay una pérdida de autoestima, miedos, depresiones, conductas inadecuadas, en definitiva, un deterioro en la salud.  Y toda violencia contra la mujer, por ser violencia, tiene consecuencias negativas en ellas

  Calvete, E.:   Estévez, A. y Corral, S. (2007) evidenciaron que el 67.54% de las mujeres victimas de violencia por sus parejas tenían Trastornos por Estrés Postraumático. También comprobaron la asociación entre síntomas del Trastorno por Estrés Postraumático (TEP) y esquemas cognitivos disfuncionales en víctimas de violencia por parte de la pareja.

Markus y Tafarodi (1992) observaron como las diferencias de género potenciadas en las aulas  influyen en la autoestima de los hombres y de las mujeres y en la confianza en ellos mismos o ellas mismas. Forman una identidad femenina desvalorizada en la que se interioriza la inferioridad respecto del género masculino.  Esta violencia basada en actitudes sexistas, ejercida contra las mujeres, es precisamente, el condicionante de  que algunas  mujeres se culpabilicen en situaciones de violencia, dañando su salud emocional, soportando conductas inapropiadas, situaciones de acoso, violencia física y el punto final, la muerte.   

La publicidad engañosa está produciendo violencia contra la mujer, basada en actitudes sexista que está provocando trastornos en la salud de las niñas. En este sentido, la profesora doctora María José Díaz Aguado (2006) expresa: "se observa en las adolescentes un significativo incremento de problemas de autoestima y de rechazo de la propia imagen corporal a partir de la pubertad, que pueden originar graves problemas como la anorexia y en los que influye de forma especial la publicidad y determinados mensajes de los medios de comunicación que presentan una imagen ideal corporal imposible de conseguir o incompatible con la salud. "

Y como última consecuencia de esta violencia, la muerte de mujeres a manos de sus parejas, una realidad  creciente,  la punta del iceberg de la violencia contra muchas mujeres, que permanece oculta.  Porque violencia contra la mujer no es sólo la muerte de ésta, es todas y cada una de las conductas del hombre contra la mujer basada en el dominio y control, es ser tratadas como propiedad, es la aplicación de creencias y valores de fondo sexista, es privarlas de los derechos que como personas tienen.

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La importancia de entender la violencia contra la mujer

LA IMPORTANCIA DE ENTENDER LAS EXPLICACIÓNES DE LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER.

Hay muchas teorías para explicar esta violencia, y de ellas se va a analizar algunas que pueden aportar luz sobre este hecho, que en principio no debe tener explicación.

Ferrer Perez, V. A.; Bodch Fiol.E.; Ramis Palmer, M.C. y Navarro Guzmán, C.  (2006), afirman que los primeros modelos explicativos sobre violencia contra las mujeres en la pareja eran unicausales y consideraban que ésta tenía su origen en características individuales de las mujeres y/o de los varones.

Los modelos que hoy se barajan para explicar este problema predominan los multicausales  (Berkowitz, 1996, Echeburúa y Fernández. Montalvo, 1998).

Pero conociendo que existen muchas causas para explicar estas conductas, en la base de todas ella se encuentra una concepción sexista de los agresores, estrechamente ligada al modelo masculino tradicional.

Se ha señalado que una de las causas más importante de la violencia de género es la diferencia entre mujeres y hombres en cuanto a estatus y poder (Expósito y Moya, 2005; Gerber, 1995; Morilla 2001), y esta teoría está confirmada por la realidad, aunque no lo explica todo. Hasta hace poco años en la parejas el prestigio social, el profesional y el poder económico lo ostentaba el varón, siendo la mujer beneficiaria de ello, no por mérito propio, sino por ser la pareja del varón.

Siguiendo a algunos/as autores/as como Glick y Fiske, 1996; Expósito, Moya Y Glick 1998, el sexismo se refiere tanto a una actitud negativa como positiva, es decir es ambivalente, pues incluye tanto aspectos positivos como negativos hacia las mujeres. La investigación sobre creencias y actitudes sexistas denota la existencia de un efecto de género tanto en adolescentes como en poblaciones adultas. Los chicos son significativamente más sexistas que las chicas (Lameiras y Rodríguez, 2002) y tiene más actitudes benevolentes hacia los hombres que las chicas. Las mujeres y las chicas se muestran más favorables que los hombres y los chicos hacia la igualdad de hombres y mujeres en el reparto de tareas del hogar y en la toma de decisiones en la familia y hacia la participación de las mujeres en la vida pública y en los puestos de responsabilidad (Díaz-Aguado, 2003; Días-Aguado y Martinez 2001; Expósito, Moya Y Glick, 1998; Gómez Esteban 1995; Moya y Expósito 2000). Es decir, hoy en pleno siglo XXI, los adolescentes, a pesar de ser más igualitarios en algunas actitudes, muestran reticencias a la participación de la mujer en la vida pública y en puestos de responsabilidad.

Díaz Aguado (2006) informa: "los estudios realizados reflejan que aunque en los últimos años se ha producido un avance considerable en la superación del sexismo entre adolescentes, dicha superación dista todavía mucho de ser total y de estar suficientemente arraigada en la identidad como para mantenerla en situaciones críticas, especialmente entre ellos." Quizás sea debido a la mayor presión social para el estereotipo masculino que para el femenino, a que las adolescentes ven la superación del sexismo como una ventaja frente al hombre que lo ve como una pérdida

Otra de las causas para explicar la violencia de género es las actitudes y creencias tolerantes con la violencia contra las mujeres en la pareja (Heise ,1998; Heise y García Moreno,2003; Sanmartín, Farnós, Capel y Molina,2000).

Los varones mostrarían actitudes más tolerantes que las mujeres hacia los maltratadores y hacia la propia violencia en la pareja (Locke y Richman, 1999; Harris y Cook,1994 Markowitz,2001).

Las creencias sobre los roles tradicionales, la subordinación de las mujeres a los varones, la restricción de los derechos de las mujeres y la dominación masculina estarían relacionados con la tendencia a culpabilizar a la víctima a legitimar las actitudes y comportamientos de los maltratadotes y a sostener mitos sobre la violencia de género (Berkel, Vandiser y Bahner, 2004)

Entre las causas de esta violencia se oyen voces denunciando la globalización como extensión del capitalismo a todo el mundo, a todo el planeta, buscando la producción y el crecimiento económico a costa de lo que sea. Esta globalización está produciendo injusticias y a deshumanizaciones en algunas situaciones.

¿Qué causa es la que produce la violencia? No se puede priorizar ninguna, pues son una y son todas. Es pérdida de valores, es herencia de actitudes, es dominio, es transmisión de sexismo, es no querer perder el estatus adquirido, es evolucionar en acomodación a las nuevas líneas de pensamiento más lentamente el hombre que la mujer y no adaptarse a los tiempos actuales...

  No se puede pretender adquirir la igualdad aparente, sino una igualdad real que evite ese dominio de un sexo sobre otro, que impida la violencia, toda clase de violencia. Hoy las mujeres han accedido a todos los estudios y puestos de trabajo y las aspiraciones de las adolescentes no se diferencian en nada a las de sus compañeros pero es cierto que sigue existiendo el techo de cristal, debido, quizás, según teorías existentes,  a que la mujer trae una  larga tradición vinculada sólo al ámbito privado y no ha podido conciliar bien el ámbito público con el ámbito privado, o bie,  por los reductos de paternalismo existentes en algunos hombres.

 Actualmente se detecta un tránsito paulatino desde posturas más tradicionales, (la mujer sólo en el ámbito privado, casi sin derechos, invisible en todos los aspectos) a posturas más igualitarias, pero es necesario seguir trabajando para conseguir una sociedad más equitativa entre hombres y mujeres, la igualdad construida desde el reconocimiento de la diferencia individual, con independencia del género.

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Violencia contra la mujer

VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES

La violencia ejercida contra la mujer busca dominar y someter a las mujeres, anularlas en el ámbito interpersonal, fracturar su identidad y su personalidad.

Las tácticas de ejercer esa violencia son muy variadas, y pueden ser actitudes de aislamiento progresivo, limitación de conductas, devaluación personal, agresiones verbales, negación de las emociones, como agresiones sexuales, agresiones físicas, coacciones, manipulación de los hijos, etc.

Esta  violencia  está íntimamente relacionada con las diferencias de género de estatus y poder entre los hombres y las mujeres y suele legitimarse.

La violencia hacia la mujer es independiente del estatus económico de la pareja, es decir, se da tanto en las clases con poder adquisitivo alto o con un nivel bajo y también depende de la  edad. Hoy nadie duda que existan pautas culturales, ligadas a la educación de género, que se encuentran en la raíz de la violencia masculina. Se habla que de padres maltratadotes los hijos suelen ser también maltratadores, es lo que se conoce como transmisión intergeneracional del maltrato. También hay investigaciones,  realizadas por la profesora doctora María del Mar González de la Universidad de Sevilla, donde se puede leer que, en el caso de hijas maltratadas, cuando son mujeres adultas, la posibilidad de ser mujeres maltratadoras es cero o de frecuencia baja, y, de maltratar siempre, absolutamente siempre, lo hacen como defensa, con lo cual, ya no es maltrato sino defensa propia. Pero, en el caso de hijos maltratados, el porcentaje de que se conviertan en hombres adultos maltratadores es elevadísimo.

 Sin embargo, desconocemos el peso de este factor y en qué medida está presente en la historia de socialización de un adolescente.

Lo que si podemos afirmar que en los adolescente se da la violencia contra la mujer.  La universidad de Almería siguiendo el modelo de Partto y Walter (2004), según el cual la violencia hacia las mujeres representa una forma de perpetuar el poder de los hombres y los roles de género establecidos, manteniendo inamovibles las desigualdades de poder percibidas por hombres y mujeres concluyen: "Un 12% de los adolescentes almerienses reconocía haber maltratado a su pareja. Aparecen en los chicos creencias y actitudes claramente sexistas "

 González García, J. L. (2006) concluye su trabajo sobre el conocimiento de  las creencias y actitudes de los jóvenes cántabros ante la violencia de género con el objetivo de aplicar políticas preventivas y correctoras afirmando que el 23 % de las jóvenes con pareja tolera comportamientos que se pueden consideran como violencia de género, como maltrato físico, control de las llamadas de móvil, forzar relaciones sexuales...El 72% de los encuestados afirma haber recibido insultos verbales, psicológicos y físicos de su familia.

Entre los aspectos positivos del estudio hay que mencionar que los jóvenes asumen la igualdad de valores y género como algo natural. Pero sigue existiendo esa violencia contra la mujer basada en creencias sexistas, no en el llamado sexismo hostil, todavía vigente, sino en el sexismo benevolente.

 

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Concepto de violencia

CONCEPTO DE VIOLENCIA

 

Antes de iniciar este tema es imprescindible establecer la línea discursiva que unifica el pensamiento y explicar  la conexión del feminismo, sexismo y violencia. En primer lugar el movimiento feminista sensibiliza a la sociedad de las diferencias entre los hombres y las mujeres, llamando sexismo al dominio del varón sobre la mujer e identificando donde se encontraban esas diferencias. Como consecuencia de este sexismo, entre otras causas, surge la violencia contra la mujer. Este es el motivo de analizar la violencia en general, y una vez desentrañado este concepto, estudiar la violencia  contra la mujer.

J. Galtung (1985) define la violencia como algo evitable que obstaculiza la autorrealización humana explicando que las personas sufran realizaciones afectivas, somáticas y mentales, (...) por debajo de sus realizaciones potenciales. Así mismo, Jordi Planella (1998) la considera como aquella situación o situaciones en que dos o más individuos se encuentran en una confrontación en la cual una o más de una de las personas afectadas sale perjudicada, siendo agredida física o psicológicamente.

La violencia es la fuerza que se ejerce en contra de otra u otras personas; son acciones intencionales para dañar al prójimo, y admite gradación.

 En el acto violento existen tres componentes:

1º Componente cognitivo (Inteligencia cognitiva)

2º Componente afectivo (Inteligencia emocional)

3º Componente conductual (Comportamiento)

Por lo tanto, cualquier medida que se arbitre para realizar una prevención de violencia en cualquier ámbito donde  se quiera actuar, será necesario tener en cuenta estos tres componentes, porque los tres impregnan de forma unitaria al ser humano.

Andrés Montero (2006) afirma que la violencia es una conducta compleja y aprendida,  adquirida e interiorizada a partir de claves de socialización.  Afirma: “ El ejercicio de violencia sistemática responde a la permanencia de esquemas neurocognitivos que, traduciendo el aprendizaje interiorizado por socialización, están muy vinculados a la identidad individual, que comienza a formarse en la adolescencia temprana y acaba consolidándose en la juventud tardía.”

En esta misma línea  la catedrática de Psicología de la Educación de la Universidad Complutense de Madrid, María José Díaz-Aguado, afirma que la violencia es una conducta compleja, biológicamente sustentada en los correlatos fisiológicos de la agresividad y expresada conductualmente a partir de la interacción de esa agresividad, que forma parte del substrato filogenético, con factores ontogéneticos de socialización modelados a partir del entorno cultural en que está inscrito el sujeto. Es decir, es una conducta social, compleja y aprendida  adquirida e interiorizada a partir de claves de socialización.

Una clase de violencia es la ejercida  sobre la mujer. El “Diccionario Crítico del Feminismo” de las autoras, Helena Hirata, Francoise Laboire, Helene La Doare, y Daniele Senotier, (2002)  expresa sobre las violencias: “Son multiformes las violencias ejercidas sobre las mujeres por razón de su sexo. Engloban todos los actos que, por medio de la amenaza, la coacción o la fuerza, les infligen en la vida privada o pública, sufrimientos físicos, sexuales o psicológicos, con el fin de intimidarlas, castigarlas, humillarlas o que se vean afectadas en su integridad física y su subjetividad. El sexismo corriente, la pornografía, el acoso sexual en el trabajo, forman parte de ello.”

Gómez Sola (2001) denomina violencia de género “a la que sufren las mujeres por su condición de mujer y como consecuencia del rol que desempeñan en nuestra sociedad. Es una violencia sexista, específica y con rasgos diferentes a otro tipo de violencia”. No sólo es violencia la agresión física, sino el maltrato psicológico y sexual. Una manera de prevenir esta violencia y conseguir cambios en la sociedad es la educación en igualdad de niños y niñas.

  Día Aguado M. J. (2006) en “Sexismo, violencia de género y acoso escolar. Propuestas para una prevención integral de la violencia. Revista de Estudios de Juventud.73” afirma que el sexismo está íntimamente relacionado con la violencia, ya que en el sexismo incluye diversos componentes:

1º el cognitivo, confundiendo las diferencias sociales o psicológicas entre los hombres y las mujeres con las diferencias biológicas. Estas creencias llevan a menudo a considerar a las mujeres inferiores a los hombres, y de esta manera se justifica la discriminación y la violencia; estas creencias subyacen en todo tipo de violencia, por lo que el sexismo es una forma de violencia.

2º el  afectivo, ya que al construir la identidad se asocia como valores femeninos la debilidad y la sumisión y como masculinos con la fuerza, el control absoluto y la dureza emocional y la utilización de la violencia cunado el hombre se siente amenazado. Este componente permite explicar la relación que suele existir entre la forma sexista de construir la identidad masculina y la mayor parte de la violencia ejercida por los hombres, así como la mayor tendencia en las mujeres de sentirse culpables y con tendencia a la depresión.

3º el  conductual, consiste en la tendencia a llevarlo a la práctica con la discriminación y la violencia.

Desde el comienzo del sexismo se plantea una dualidad, tanto en asumir unos valores asociados a la identidad, como en el espacio reservado a los hombres y a las mujeres, asociando el espacio público con los hombres y relegando a las mujeres sólo al ámbito privado.

Valor Segura y Expósito (2006) de la Universidad de Granada exponen que la violencia se ha convertido en una característica central en la sociedad actual, y esta violencia está presente en muchos hogares. Analizan la relación entre sexismo y otras variables sociológicas como la religiosidad, las creencias, la cultura del honor, con las actitudes hacia la violencia doméstica.

La investigación desarrollada mostró que las mujeres presentaron reacciones negativas ante la violencia doméstica considerándolas como hechos muy graves mientras que los hombres atribuyeron menos credibilidad a las victimas y mostraron una tendencia mayor a justificar la agresión.

 Como conclusión práctica del estudio realizado proponen establecer estrategias que eliminen la violencia de género.

La violencia doméstica no sólo es la muerte de la persona; la violencia se manifiesta  de diferentes maneras, tiene distintas caras, todas perversas. Hernández Morales G. y Jaramillo Guijarro C.  (2002) en “Intervención en las actitudes sexistas, en los valores y en las creencias” afirman: “Ejercer violencia es imponer pensamientos y valores con la fuerza, es hacerse valer con el miedo, es no entrar a dialogar, es excluir e infravalorar todo lo que pone en cuestión el poder de quien la pone en marcha y la utiliza.”

Hoy, a igual que en el pasado, se sigue utilizando la violencia para imponerse a los otros, normalmente se busca al más débil, al que se puede intimidar, al que en un conflicto adopta una actitud menos beligerante, y por desgracia, nuestra cultura ha identificado ser mujer con debilidad y ser hombre con la fuerza, el dominio, y sobre esta premisa se ha hecho historia, política, normas.

¿Es el profesorado sexista?

COMPORTAMIENTOS DEL PROFESORADO

 

Actualmente el profesorado piensa que la escuela no transmite los estereotipos sexistas y esto conlleva a una inhibición ante el tema y a una inactividad en su quehacer educativo por no considerarlo necesario. El profesorado rechaza medidas de discriminación positiva.

Algunos piensan que luchar por la igualdad de oportunidades es una lucha de sexos, o lo minusvaloran como “cosa de mujeres.” 

López Valero. A y otros  (1999) en “La transmisión de estereotipos sexistas en la escuela obligatoria: análisis del discurso docente y del alumnado y propuestas metodológicas que fomenten la igualdad de oportunidades entre ambos sexos en el área de Lengua Castellana y Literatura”, comprobaron que el profesorado en general no es consciente de la utilización de chiclés sexistas en su uso y en su enseñanza. Afirma que “tanto el alumnado como profesorado no consideran el género como algo relevante para un cambio de pensamiento, por eso no lo tienen en cuenta en su discurso educativo y coloquial, pero indirectamente está influyendo en el comportamiento cotidiano.”

El uso sexista del Lenguaje favorece los procesos de estereotipos y muchos profesores piensan que las actitudes sexista proceden de actitudes sociales y familiares. 

Andrée Michel (1996) en el “Sexismo en los libros infantiles y los manuales escolares” estable que una de las formas de sexismo existente en las escuelas estriba en los roles femeninos y masculinos presentes en los libros de texto.

Marina Subirats (1998)  señala que desde los años sesenta se puso en relieve la teoría del capital humano y se destacó el hecho de que la inversión educativa es la más rentable de las inversiones, en términos estrictamente económicos, tanto para el individuo como para la sociedad. La educación puede transformar la sociedad.

A pesar de la formación universitaria de muchas mujeres, en el hogar siguen reproduciendo los mismos modelos sexistas tradicionales.

Las niñas han aprendido desde pequeñas, a través de la literatura infantil, de los juegos, de los medios de comunicación, modelos de comportamiento que actúan como organizadores inconcientes de la acción, transmitidos de generación en generación, imitando conductas y actitudes.

Así mismo, el lenguaje contribuye a esto porque se excluye el género femenino en presencia del masculino. Esto se sigue transmitiendo en la escuela y se vuelven a reproducir esas conductas y esas actitudes.

 Esta educación es especialmente importante para las mujeres ya que han pasado desde una situación de marginalidad y subordinación, a situaciones de autonomía y con posibilidad de poder tomas decisiones personales y colectivas.

Los maestros y las maestras deben considerar la perspectiva de género como una actitud intrínseca en su labor cotidiana para transformar las actitudes ante los estereotipos femeninos y masculinos basándose  en los principios de respeto y equidad, y de esta forma, evitar el sexismo en la educación.

 Lameiras,M.;  Rodríguez,Y. y  Calado.M. (2002) en la investigación: “Evaluación de los estereotipos de género en docentes no universitarios/as”, investigación anteriormente citada, concluyeron:

“1º El trabajo remunerado de las mujeres y la mayor formación educativa (tanto en ellas como en sus parejas) favorece el reparto más equitativo de las tareas domésticas, aunque las mujeres continúan en mayor medida que los hombres desarrollando trabajos domésticos pero comparten en igual medida el trabajo de los hijos/as.

2º Las mujeres siguen asumiendo en menor medida que los hombres puestos de responsabilidad en los centros con lo que eso implica de menor acceso a los ámbitos de gestión de poder.

3º Los hombres siguen siendo más sexistas que las mujeres, pero no solo sexistas hostiles, sino también sexistas benevolentes que implica un tono afectivo más positivo pero en definitiva sigue siendo sexista pues relega a las mujeres a un lugar diferente del hombre y la sigue manteniendo inmersa en los estereotipos de género de madre y esposa.

4º Se comprueba que todavía se dan entre los docentes y de forma más marcado en los /las docentes  de primaria, una visión estereotipada de los sexos y con ello la asimetría entre los sexos, en contra de lo que la constitución y las legislaciones sobre educación defienden.

5º Las y los profesionales de la educación de centros privados muestran un mayor nivel de sexismo que sus compañeros de centros públicos, lo que implica que ellos se favorezcan en menor medida de los planteamientos coeducativos.

6º La mayoría de los sujetos valoran negativamente el movimiento  pro feminista, lo que muestra en gran medida el desconocimiento de lo que implica y su asociación con radicalismo extremos a través de lo que justifican su descalificación.

Se confirma la presencia de actitudes sexistas hacia las mujeres, tanto en su vertiente más hostil como el benevolente.

Se da más sexismo en los Centros de Educación Primaria, en los docentes de centros privados y en los centros religiosos

Sólo un 37,8% de los y las docentes se Educación Primaria y Secundaria han recibido formación específica sobre coeducación.

Es decir, el profesorado transmite las actitudes sexistas a las nuevas generaciones, de forma inconsciente, pero con sus actitudes, sus creencias y sus conductas están perpetuando el sexismo que creen tener superado, están transmitiendo una de las causa principales de la generación de violencia contra la mujer.

Si analizamos las conductas del profesorado de Educación Física, los aspectos femeninos suelen ser sancionados por este profesorado a menudo de forma inconciente, y la interrelación verbal del profesor o profesora es menor con las niñas que con los niños, e incluso se está dando más esto en las profesoras que en los profesores.

Del niño se espera que cumpla el estereotipo sexual masculino: fuerte, grande, potente, y se espera de las niñas cualidades como suavidad, flexibilidad... El profesorado que refuerce estas cualidades físicas y no otras en cada uno de los sexos, está con estereotipos y roles ligado al género. Se deberá realizar actividades que sirvan para corregir una situación de desigualdad en función del género, favoreciendo los aspectos en los que está menos desarrollado.

 Esta intervención deberá realizarse a través de los objetivos potenciando la participación en juegos y actividades estableciendo relaciones equilibradas y constructivas con los demás evitando la discriminación por características personales, sexuales y sociales, así como los comportamientos agresivos y actitudes de rivalidad en las actividades competitivas, y a la vez a través de los contenidos y las actividades de enseñanza en educación física. Igualdad de derechos entre géneros aunque esa igualdad no existe de hecho.